Moda fresca

Collage - 12.02.2017
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Marianela Lacayo
Diseñadora de Imagen

Los países han ido asumiendo compromisos para lograr bajar su consumo de energía y niveles de contaminación y, aunque no lo crea, la moda tiene que ver con estas iniciativas.

La relajación en la etiqueta laboral se produjo por primera vez en 1973 debido a una crisis energética mundial. Las empresas de los países afectados comenzaron a poner menos fría la temperatura de sus aires acondicionados y sus empleados tuvieron que dejar a un lado corbatas, sacos y trajes, para sustituirlos por vestimenta más cómoda y fresca.

Nicaragua y el resto de países centroamericanos han adoptado un estilo de vestimenta occidentalizado y, aunque las empresas de nuestro país son más casuales que con los atuendos de sus colaboradores, se pueden implementar mejoras para paliar los calores de nuestro clima.

Nuestros códigos de formalidad deberían relajarse y permitir una vestimenta en la que el blazer y la corbata no sean requisito para estar elegante en un evento formal o para vestir cada día en una empresa.

Los comercios deberían incluir entre su mercancía menos materiales sintéticos y gruesos, y más telas ligeras y frescas. Existen trajes de saco y pantalón o vestidos en telas frescas para vestir formalmente en nuestros climas.

Volver a las camisas como la guayabera, que en tantos países funciona como una prenda elegante para asistir a eventos o reuniones formales, podría ser parte de un código establecido y funcional para este nuevo estilo de vida que necesitamos adoptar con urgencia.

La ropa de trabajo en esta línea debería admitir camisas mangas cortas y mangas largas en telas frescas, pantalones en lana fría, algodón y lino, vestidos y faldas. También eliminar el color negro y buscar alternativas en azules y grises oscuros, medios o claros, y otros claros neutros.

Modelo: Julio Mendoza, de Link Nicaragua.
Maquillaje y cabello: Juan Brenes Salón e Instituto de Alta Peluquería.

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Collage