Alexis Argüello

Columnas, Del editor - 12.02.2017

Fabián Medina

¿Quién es Alexis Argüello? Hecha en Nicaragua, esta parece una pregunta tonta. Muy tonta. La respuesta fácil podría darla Wikipedia: “Fue un boxeador y político nicaragüense, tres veces campeón mundial, vicealcalde (2005-2008) y alcalde de la ciudad de Managua, cargo que obtuvo tras las elecciones municipales del 9 de noviembre de 2008 y que desempeñó hasta su prematura muerte, ocurrida supuestamente, según versiones oficiales de la Policía Nacional de Nicaragua, por suicidio”.

Sin embargo, cada vez estoy más convencido que hubo muchos Alexis. ¿Acaso Alexis era aquel que desfiló en 1975, en Estelí, montado a caballo, en una campaña electoral somocista? ¿O aquel que veríamos en traje militar, mal cargando un fusil AK, tal vez solo para la foto, visitando las tropas contrarrevolucionarias de Edén Pastora en Costa Rica en 1983? ¿O el que subió a pelear contra Rafael “Bazooka” Limón en julio de 1979, cobijado por la bandera rojinegra del Frente Sandinista? ¿O es el hombre a quien el Frente Sandinista le confiscó sus propiedades?

¿Es Alexis Argüello aquel muchacho que llora desconsolado cuando perdió su primera pelea por campeonato mundial frente al “Ñato” Marcel o aquel que trituró en el asalto 13 a Rubén “El Púas” Olivares, un campeón que parecía invencible?

¿Es Alexis el padre de ojos hundidos y labios resecos, en su infierno de drogas, que veía llegar a casa su hija Dora ? ¿O el que se metió a la política, se hizo devoto de Daniel Ortega y llegó a ser vicealcalde primero y alcalde después? ¿O es aquel que se mató un primero de julio del 2009 de un balazo en el corazón? ¿O, peor, al que mataron ese mismo día?

No sé para ustedes, pero para mí Alexis seguirá siendo el héroe de mi niñez, el nicaragüense invencible, el hombre que jamás oí insultar a un adversario pero sí lo vi demolerlo a puñetazos en el ring, que es donde habla un verdadero boxeador. Alexis puede ser la suma de todos, pero prefiero quedarme con este.

Esta edición de Magazine trata de honrar a ese gran nicaragüense cuya muerte todavía sigue siendo un enigma a resolver.