Ballenas

Columnas, Del editor - 16.08.2017

Las ballenas siempre nos han parecido unas gigantescas moles de carne ajenas a nuestra fauna. Tanto así que durante algunos años, en el gobierno del presidente Enrique Bolaños, Nicaragua votó a favor de la caza de estos cetáceos, junto a otros países balleneros que encabezaba Japón. Y nuestro país votaba, no porque alguien por acá estuviese interesado en dedicarse algún día a la caza de ballenas, sino por la irresponsabilidad de un gobierno que le importaban un bledo estos animales y vio en el debate sobre su
matanza la oportunidad de vender su voto al mejor postor.

Sin embargo, de un tiempo para acá ya no se vota a favor de la caza ballenera y, muy por el contrario, nos hemos percatado que en cierta época del año, ciertos tipos de ballenas pasan por nuestras aguas. Y hay muchas personas dispuestas a pagar por ver este espectáculo de la naturaleza. En otros países, incluyendo nuestra vecina Costa Rica, el avistamiento de ballenas es una actividad turística atractiva.

En San Juan del Sur, un grupo de pescadores ha comenzado, con sus propios medios artesanales, a organizar giras que permiten ver a la ballena jorobada que se acerca a la bahía. La ballena jorobada es
la quinta más grande de las 78 especies de ballenas que existen en el mundo.

Es cierto, todavía faltan guías especializados, embarcaciones más cómodas y, por supuesto, promoción. Pero por lo menos es un paso para empezar a establecer una mejor relación con estos gigantes. Imagínense, ¡hace poco estábamos votando para que los mataran!