El malo

Columnas, Del editor - 12.08.2012

En las festividades patrias que se avecinan, el malo de la película es William Walker. Y no es para menos, el tipo vino a Nicaragua a meterse en pleito ajeno, se hizo presidente a la fuerza y quería establecer la esclavitud para los nativos y los afrodescendientes, quemó Granada… Imagínense qué fichita.

Walker era un estadounidense menudo y de aspecto afeminado. Medía 1.60 metros de altura y pesaba unas 120 libras apenas. Pecoso, rubio y de ojos grises. No tenía la pinta de un hombre de guerra ,y según cuentan los historiadores, en realidad era un hombre pacífico hasta el 18 de abril de 1849 cuando se muere su novia, y al hombre pequeñajo se le mete el demonio e inicia una vida aventurera y temeraria que lo traería, por desgracia, a nuestro país. William Walker llegó a Nicaragua el 16 de junio de 1955.

Se hizo presidente en unas elecciones tan fraudulentas que hasta el mismo New York Times que cubría su guerra dijo que “en algunas poblaciones le daban a Walker más votos que el cuádruple de los habitantes, contando a todos los hombres, mujeres, niños y bestias”.

Lo que los libros de historia no registran de este hombre es que en Granada habría conocido a una mujer, Juana Bendaña, con quien aparentemente convivió y tuvo un hijo.

María Pasos, dice ser tataranieta de Walker. Descendiente de ese hijo que dejó el filibustero tras su huida de Nicaragua. Magazine conversó con Pasos sobre su historia.

William Walker fue fusilado el 12 de septiembre de 1860 en Trujillo, Honduras, cuando intentaba regresar a Nicaragua en su guerra de locura.

Es posible que muchos historiadores pongan en duda la versión de Pasos sobre su herencia de sangre, incluso algunos familiares lo niegan. Pero siempre quedará la posibilidad de que la ciencia dilucide estas polémicas históricas. Pasos vive en Managua. La tumba de Walker está en Trujillo. Bastaría, pues, un examen de ADN para saber con exactitud si el famoso filibustero, el malo de septiembre, tiene descendencia viva aún en Nicaragua.