Fascismo

Columnas, Del editor - 12.06.2017

A principios de los años 30 del siglo pasado, algunos nicaragüenses vieron en Anastasio Somoza García el Benito Mussolini de Nicaragua. Para esos años Mussolini había impuesto a garrote y fuego el fascismo en Italia y su modelo de gobierno se expandía vigorosamente, a tal punto que encontró a uno de sus alumnos más aventajados en un mediocre pintor llamado Adolfo Hitler que llegaría a construir el nazismo, la versión alemana del fascismo italiano.

Aquí, en Nicaragua, también hubo quienes vieron con admiración al Duce y su propuesta de gobierno. Tal vez no fue un gran movimiento de masas como los que levantaron Hitler en Alemania y Mussolini en Italia, pero sí era ruidoso y lo encabezaban intelectuales de primera talla en el mundillo de las letras nicaragüenses: José Coronel Urtecho, Luis Alberto Cabrales, Pablo Antonio Cuadra Cardenal, Diego Manuel Chamorro, Octavio Rocha, Armando Castillo, Luis Downing y Joaquín Zabala Urtecho, entre otros.

Al igual que en Italia, los fascistas nicaragüenses proponían un partido único, acabar con las votaciones populares y que un caudillo gobernara con poder militar absoluto. Y el caudillo en que cifraban sus esperanzas era nada más y nada menos que Anastasio Somoza García.

En esta edición de Magazine les contamos quiénes eran y qué hacían los fascistas nicaragüenses. Se hacían llamar “Camisas Azules” o “Los Reaccionarios” y salpicaban sus comunicados con frases como “Apoyamos al Gral. Anastasio Somoza, entre otras razones, para que pueda perpetuarse en el poder” o “no le corresponde al pueblo la escogencia de su candidato”.

A algunos podrá parecer disparate hablar ahora de fascismo nicaragüense, porque, efectivamente, parece una doctrina lejana en el tiempo y el espacio. Pero, como veremos en este reportaje histórico, hubo un fuerte movimiento fascista en Nicaragua hace unos 80 años. Y aunque casi todos renegaron y se avergonzaron luego de esa militancia, no resulta difícil observar que las ideas fascistas perviven actualmente en otras personas aunque no lo digan tan abiertamente como aquellas: partido único, caudillo eterno, poder a como sea, economía mixta y anulación de elecciones.