Guerra

Columnas, Del editor - 09.03.2014

Aunque la Primera Guerra Mundial tuvo sus escenarios de combate a unos nueve mil kilómetros, en tiempos en que se tardaba aproximadamente un mes el cruzar el océano para llegar a Europa, algunos pocos nicaragüenses estuvieron en esas trincheras, como para confirmar aquella teoría de la ubicuidad del nicaragüense, que menciona Pablo Antonio Cuadra, según la cual, donde sea que se esté, ahí aparecerá un nica.

Este julio se cumplen cien años de aquella primera gran guerra que provocó la muerte de unos diez millones de soldados y la desaparición y heridas de una cantidad mucho mayor. Se le llamó “mundial” porque nunca antes tantos países habían participado con tantos recursos humanos y bélicos en una misma guerra simultáneamente.

Nicaragua, curiosamente participó con uno que otro soldado en los ejércitos a ambos lados de las trincheras. Hubo nicas en el ejército alemán, pero también en ejércitos que los enfrentaban: el británico y el francés. Según los datos presentados en este reportaje de Magazine, los nicas que combatieron en la Primera Guerra Mundial, estaban ligados por lazos de sangre con las potencias en conflicto. Eran inmigrantes o hijos de inmigrantes.

Aquí, en el país no se pasó de la retórica. Se supo de una temeraria iniciativa en el gobierno de Emiliano Chamorro de enviar tres mil soldados al frente de guerra, que ni fue discutida. Sí hubo una declaración formal de guerra, pero no como Estados Unidos pedía, con confiscaciones y prisioneros.

La Primera Guerra Mundial provocó una gran reflexión en la humanidad sobre la posibilidad de destrucción que tenemos los seres humanos. Se pensó que sería suficiente lección, pero, veinte años más tarde, estaba el mundo comenzando una nueva guerra mundial, más grande y sangrienta que la primera. ¿Hubo nicaragüenses en esa otra guerra? Eso ya se los contaremos en otro reportaje.