La Belleza

Columnas, Del editor - 13.11.2016

Cuando tendría unos 12 o 13 años, mis hermanos descubrieron una niña que me gustaba y comenzaron a burlarse de mí, insistiendo en que la causa de mis desvelos era “bastante fea”. Mi mamá salió al paso diciéndoles: “ Ah, es que ustedes no la ven con los ojos de Fabián”.

En esta edición de Magazine decidimos meternos a camisa de once varas y tratar de definir la belleza. La belleza física, aclaro. No es tarea fácil. En primer lugar porque no hay un único concepto del cual partir y, en segundo, porque, como vimos en la anécdota inicial, la belleza es relativa. Lo que es bello para alguien puede no serlo para otro que está a la par porque cada quien la ve con distintos ojos.

Igualmente, los conceptos de belleza varían drásticamente en diferentes etapas de la historia y en diferentes partes del mundo. Si pudiésemos viajar en el tiempo a la prehistoria y hacer una pasarela no estarían ahí desfilando las famélicas modelos de la actualidad sino unas gorditas voluptuosas, caderas anchas y pechos grandes, porque la belleza en ese momento estaba asociada directamente a la fertilidad y a la capacidad de procrear.

Sin embargo, hay un patrón común que cruza casi todos los conceptos de belleza de todos los tiempos en todas partes del mundo: la proporcionalidad. La forma más objetiva que han encontrado quienes se han dedicado a estudiar la belleza de hombres y mujeres, son las matemáticas. Los egipcios, los griegos, Leonardo Da Vinci y los cirujanos estéticos actuales tienen patrones matemáticos para determinar la proporcionalidad que define lo bello.

En pos de esos cánones que se establecen para “lo bello”, entra el bisturí quitando un poco por aquí y agregando otro poco por allá; la multimillonaria industria de los maquillajes, el culto al cuerpo en gimnasios y clínicas estéticas, y muchos productos y actividades más con que buscamos la belleza que tan importante parece ser para nosotros desde nuestros primeros días.

Y ojo: la belleza también es impuesta. Tendemos a considerar bello lo que nos dicen que es bello e igualmente consideramos feo lo que el consenso aparente decide que es feo. Por eso hay que actuar con desconfianza de las modas o… las campañas como la que montaron mis hermanos con la niña que me gustaba en mi adolescencia.

Guatusa


El oro