“La familia”

Columnas, Del editor - 11.07.2010

¿Por qué una revista como Magazine dedica un reportaje y su portada a los hijos del presidente Ortega? ¿Por qué no lo hizo con los hijos de Bolaños o los de Alemán? Por una razón muy sencilla: nunca, desde el tiempo de Somoza “La Familia” había estado tan involucrada en el ejercicio del poder como lo está ahora en la administración de Daniel Ortega.

Anastasio Somoza García introdujo rápidamente a sus hijos en los cargos claves del Estado porque desde el principio estaba pensando en la perennidad de su mandato. Al igual que el empresario o el terrateniente va adiestrando a sus vástagos en la administración de su patrimonio, así lo hizo Somoza con la Nicaragua que consideraba algo parecido a su hacienda. Tanto así que al momento de su muerte uno de ellos es presidente del Congreso Nacional y el otro Jefe de la Guardia Nacional.

Los hijos de Ortega eran, hasta hace poco, unos muchachos con actividades normales entre los jóvenes de Nicaragua. Una de ellas se dedicaba al modelaje, como cientos de jovencitas, otro tocaba en una banda, el otro cantaba… Sin embargo, con el retorno al poder de su padre, han ido asumiendo responsabilidades en el Estado de una forma silenciosa y discreta. Cada vez con más frecuencia se les ve en las giras gubernamentales, representando a Nicaragua en el exterior, “asesorando” en instituciones públicas o administrando el patrimonio del partido, sin que se sepa dónde termina éste y dónde comienza el negocio familiar o los bienes del Estado.

Es cierto que los hijos de Ortega se manejan a perfil bajo, lejos de las ceremonias e investiduras que gustaban a los Somoza, pero no son pocos los nicaragüenses que ven una sucesión en ciemes, a tal punto que han comenzado a llamar “Chigüín” al hijo mayor del matrimonio Ortega-Murillo, tal como se le llamó a primogénito de Anastasio Somoza Debayle.