La familia

Columnas, Del editor - 05.09.2010

Cuando hablamos de familia pensamos necesariamente en ese modelo compuesto por los padres, los hijos, y tal vez, luego, los parientes. Pero, no es ésta la familia típica nicaragüense. Según los sociólogos, la familia predominante en Nicaragua es la matriarcal, porque en la gran mayoría de casos la figura paterna está ausente, ya sea porque la guerra o las migraciones los han arrancado de su tierra, o por esa secular creencia de que los hijos son de las madres, y vamos los hombres por ahí dejando hijos regados, sin asumir responsabilidad alguna con ellos.

Otras características que han encontrado algunos estudios en la familia nicaragüense es que es extensiva –va más allá de los hijos y los padres– y numerosa, tiene muchos miembros. Así que es bastante común encontrar familias con abuelos, tíos, primos, nietos, hijos y padres. Técnicamente más “clanes” familiares que familia en el sentido estricto de la palabra.

Pero, por las mismas características de nuestro país, existe una tendencia a la desintegración familiar. La búsqueda de ingresos en otros países, el exilio y la guerra que ha dividido y diezmado a las familias, trae como consecuencia los hogares con ausencia de miembros o, en el peor de los casos, hijos que nunca conocieron a sus padres.

En esta edición hablamos de esas personas que dedican su vida a buscar al familiar desconocido. Ése que un día desapareció del hogar y nunca más se supo de él. Esa necesidad que tenemos los humanos de saber de dónde venimos para entender por qué estamos aquí. La urgencia de explicarnos por qué mi familia es diferente entre las ya diferentes familias nicaragüenses. Hijos que buscan a sus padres, hermanos que buscan a sus hermanos. El llamado de la sangre.