Los sones de marimba

Columnas - 09.07.2018

La mayoría de los investigadores coinciden en que la marimba tiene origen africano. Cabe preguntar entonces, ¿cómo llegó a Monimbó? La teoría más aceptable es que la marimba sufrió un proceso de adecuación, pues en Mesoamérica existían instrumentos de percusión con el mismo principio de la marimba; es decir, la tecla percutida por bolillos, tal es el caso del tunkul maya y el teponaxtle azteca, lo que evidencia que también hay raíces precolombinas.

Estudios especializados nos describen un instrumento primitivo, que sería el precursor de la marimba chiapaneca, que evolucionada se extendería por toda Mesoamérica. De este modo podríamos afirmar que si bien es cierto la marimba es de origen africano, se reinventó en tierras americanas. Esa versión modificada es la que llegó a Monimbó.

Sones como “Los Dos Bolillos”, “Aquella Indita”, “La Culebrita Blanca”, “La Miel Gorda”, “María Estela”, “El Coartillado”, “Te lo Tenté”, “El Sapo” y “El Mate Amargo” son apenas las piezas más conocidas entre muchas del repertorio monimboseño.

Sin embargo, una de las creaciones más antiguas y representativas de nuestro folclor es “La Danza Negra”, un son muy particular que marca una diferencia del resto de piezas de marimba por la forma musical en que está construida, pues inicia con un aire melancólico en tono menor y culmina con una majestuosa melodía cuando modula al tono mayor. Para algunos entendidos es anónima y tiene más de un siglo de existencia, otros afirman que es autoría de un marimbista no vidente llamado Trinidad Dávila.

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