Migrantes

Columnas, Del editor - 19.09.2010

Esta es la historia de una migrante nicaragüense que un día salió de Jinotega… No. Mejor comienzo por el final…

A finales de julio pasado, vino a Nicaragua la señora Hilda Solís, Secretaria del Trabajo del Gobierno de Estados Unidos. Su visita provocó algo de revuelo, en parte porque es hasta ahora la más importante funcionaria del gabinete del presidente Obama que llega al país desde que Daniel Ortega está en el poder y, sobre todo, creo yo, porque es una persona cuyas raíces comienzan aquí en Nicaragua, en Jinotega.

Solís es hija de dos inmigrantes. El padre, un obrero y sindicalista mexicano, la madre una obrera nicaragüense, que se conocieron precisamente cuando hacían el examen de ciudadanía tras su llegada a Estados Unidos. Y Solís, una de los siete hijos de la pareja, es la historia de clásico premio al esfuerzo: la primera de su familia en estudiar en la universidad, becada por sus notas y condiciones, que comienza haciendo trabajos discretos en el Gobierno y llega a ser congresista demócrata por el Estado de California y, desde el 2008, Secretaria del Trabajo en el gabinete del presidente Barack Obama. Sin duda una de las latinas más influyentes actualmente en ese país.

Por eso no es raro el revuelo que causó su visita, más en San Rafael, donde llegó con un ramo de flores, su impresionante caravana y una sonrisa para todo el mundo.

Aplacado el polvo, Magazine quiere presentar en esta ocasión a esos familiares nicaragüenses de tan alta funcionaria norteamericana. Fuimos a San Rafael, Jinotega, nos sumergimos en los recuerdos familiares, en el álbum de fotografías, las anécdotas de la visita y la personalidad de esta mujer que quiso mostrarnos con su ejemplo que, a veces, los sueños se cumplen.

Ésta es la historia de una migrante, que un día partió de Nicaragua, tuvo una hija y…