Premio

Columnas, Del editor - 17.12.2006

Un día se apareció Octavio Enríquez por mi oficina hablándome entusiasmado de un caso que le contaron. Se trataba de unos niños de Rosita condenados a vivir en la oscuridad, tal como sucede en
la trama de la película Los Otros que protagoniza Nicole Kidman. Que Octavio proponga temas con
entusiasmo no es ninguna novedad. Siempre lo hace. A veces me corresponde, sin misericordia, hacerlo poner los pies en la tierra. Pero, también, con mucha frecuencia presenta temas que desde la propuesta
da gusto oírlos contar.

Esa vez, a pesar de lo extraño del cuento, la única condición que puse como editor fue que consiguiésemos un indicio razonable de que la historia era cierta para que el equipo de Magazine no
realizara un viaje inútil de 350 kilómetros, que son los que nos separan de Rosita. Con las ganas que le pone a los trabajos, Octavio consiguió rápidamente ese indicio: el centro de salud local confirmaba la tragedia de la familia miskita.

El resto es historia conocida: el reportaje se publicó en la edición No. 64 de Magazine, conmovió a muchos corazones y convocó solidaridad. Hace unos días UNICEF reconoció el trabajo con un premio que nos llena de gusto por dos razones: una, porque Octavio lo merece, y dos, porque renueva la atención sobre la familia Paterson, de Rosita, que a pesar de la ayuda recibida no termina de salir de su
tragedia.