San Fabián

Columnas - 11.09.2017

Hace algunos años se abrió por el Estadio Nacional un espacio de culto a Daniel Ortega como combatiente de mil batallas. Si era el Frente Norte ahí estaba Ortega, dirigiendo los combates de la insurrección; en el Frente Sur, arengando a las tropas, en el Occidental , diseñando estrategias, y creo que, porque ya hubiese sido demasiado, no lo pusieron dirigiendo la guerra en Managua, donde solo regresó hasta el 20 de julio del 79.

Tampoco es asunto de quitar los méritos históricos a Ortega. De chavalo sufrió varias golpizas y carceleadas. La última fue una de las más largas que algún miembro del Frente Sandinista purgara: más de siete años. Y después de su liberación, en diciembre 1974, se mantuvo activo desde el exterior en la lucha contra Somoza, pero no en los frentes de guerra como dice el museo que levantaron para borrar a unos, como Dora María Téllez o Henry Ruiz, que por ningún lado aparecen, y enaltecer a otros que nunca estuvieron.

En Magazine tratamos de redescubrir los episodios de la historia que por sus circunstancias no podían ser contados antes de otra forma más que de propaganda. En Magazine, aprovechamos que muchos de los protagonistas aún están vivos y pueden relatar los eventos sin el secretismo con que se manejaron en su tiempo. También podemos contar los hechos desde ángulos no tradicionales.

El ataque a San Fabián, el 12 de octubre de 1977, lo relatamos en esta edición a través de la voz de sus protagonistas, dos guerrilleros que participaron en las acciones de combate, pero también desde la familia Peralta, que perdió a dos hijos adolescentes, como víctimas inocentes que casi nunca se mencionan. Y no tenemos la voz de los guardias porque no encontramos guardia vivo alguno que haya participado en esos combates. Estamos convencidos de que la historia es un prisma y tiene varios puntos de vista. No se trata de imponer una versión, sino de mostrar esos ángulos y que los lectores saquen sus conclusiones.

San Fabián es también la única acción de la etapa insurreccional en la que participa Daniel Ortega directamente, en las condiciones que les explicamos en el reportaje. Y no es casualidad que ahora se haya convertido en una de las celebraciones más importantes de la nueva historia revolucionaria. Decía Winston Churchill, primer ministro británico: “La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla”. Y no cabe duda que, por ahora, la historia ha sido generosa con Ortega.

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