Sonrisas

Columnas, Del editor - 13.05.2012

Este es un café de puras sonrisas. Queda en Granada y tiene algo especial: quienes preparan y le sirven sus bebidas y comidas ahí son sordos. Todos. Se llama, precisamente, Café de las Sonrisas.

Tammy Mendoza, redactora de Magazine, fue a ese café y nos cuenta en una crónica lo que ahí vivió.

Lo primero que hay que decir es que el servicio y la calidad de los alimentos son excelentes. Ellos mismos insisten en que no quieren que los clientes lleguen ahí por caridad, sino para hacer uso del servicio que ofrecen.

No se trata, pues, de un negocio que sirve solo para proporcionar la manutención de un grupo de ciudadanos, que por ser diferentes, generalmente quedan excluidos del mercado laboral nicaragüense. No. Tiene un propósito mayor. Busca demostrar que estos ciudadanos son tan capaces como cualquier otro, si solo se les da la oportunidad de demostrarlo.

Pero hay algo más que viene junto con el café. De repente, dice Tammy, sintió lo que es “ser diferente” en un mundo de “normales”. Ella era la diferente. Los muchachos saben comunicarse bien entre ellos y quien necesitó ayuda para hacerlo fue ella.

Esa es la reflexión que queremos dejarle en esta edición.

También traemos un trabajo, tal vez más frívolo pero necesario, sobre el estilo de vestir de la primera dama Rosario Murillo.

A través de fotografías, resulta fácil demostrar que doña Rosario Murillo ha usado en los últimos tres años al menos 460 vestidos, lo cual la coloca al nivel de otras personalidades internacionales que dedican grandes sumas de dinero a su apariencia personal.

Y si siempre es criticable que un ser humano derroche tantos recursos en un mundo donde tanta gente muere de hambre porque no tiene que comer, más lo es aún si quien lo hace dice ser un defensor de los pobres y en esa calidad es que llegó al poder, y por lo tanto puede darse esos lujos.

Aunque a primera vista lo parezca, no es este un reportaje de moda.