El contra Edén

Columnas, Del editor - 13.10.2013

A Edén Pastora no le gusta que le digan “contra”. Así que es probable que el título de esta columna lo moleste, algo que debería preocuparme, pues, se trata de un personaje que ha dicho haber matado a tantos hombres que no cabrían en una habitación, y mandado a matar a otros que no cabrían en la casa del cardenal Miguel Obando.

Pero, es que su periodo de contra, cuando abandona la revolución y decide formar un ejército para combatirla, es uno de los capítulos más oscuros e inexplicables de su intensa historia.

En esta edición Magazine explora esta parte de la vida de Pastora, tal vez la menos conocida. Una parte donde pactó con el diablo, la CIA, y se relacionó —dice él sin saberlo— con el narcotráfico internacional.

Treinta años después, aún es difícil explicarse esta que Pastora llama “la guerra de los espejos”. Abandona la revolución, por el giro comunista que estaba tomando, según su carta de despedida, pero admira a la Cuba castrista; llama hermanos a sus compañeros sandinistas, pero se muestra dispuesto a matarlos; no buscaba tomar el poder —dice— y tampoco acepta que haya sido una quinta columna.

Tal vez las explicaciones tengan que ver con la propia personalidad de Edén Pastora, que vio cómo asesinaban a su padre cuando él tenía ocho años de edad; que mató a su primer hombre a los 19 y que luego siguió matando hasta acostumbrarse a eso, en las tres guerras y tres guerrillas en que ha participado.

¿Usó la CIA a Pastora o Pastora usó a la CIA? ¿Fue Pastora instrumento del Frente Sandinista enviado al Sur para evitar que la contrarrevolución se asentara y combatiera a los sandinistas desde Costa Rica? ¿Buscaba tomar el poder? O, como dice el general Hugo Torres, ¿fue una guerra detonada por el resentimiento y el ego de un hombre?

Pastora tiene sus explicaciones y confesiones.