Longevidad

Columnas, Del editor - 15.05.2017

Para 1960 el promedio de vida del nicaragüense era de 47 años. Actualmente es de 75 años. A comienzos del siglo pasado la esperanza de vida en el mundo era de apenas 31 años y ahora es de 67. ¿Está la longevidad de los humanos ligada a la esperanza de vida al nacer? No necesariamente. Siempre ha habido personas que sobrepasan los 100 años, lo que sucede es que antes era mucho más difícil hacerlo que ahora.

Por ejemplo, un estudio de la universidad de Texas estableció que la esperanza de vida de un bebé romano recién nacido era de solo 21 años. Uno de cada tres moría antes de cumplir un año. Si llegaba a los 20 años las posibilidades de alcanzar los 50 aumentaban considerablemente y si llegaba ahí, uno de cada mil alcanzaba los 80.

Pocos humanos pasan de los 100 años. Y los que llegan a los míticos 120 son de los que se habla en la historia. Recientemente, el 30 de abril del 2017, murió el que sería el hombre más viejo del mundo. Vivía en Indonesia y se llamaba Sodimejo. Sin embargo, su muerte no le quita el récord a la francesa Jeanne Louise Calment, quien murió en 1997, a los 122 años, ya que Indonesia comenzó a registrar los nacimientos para 1900. Calment fue la primera humana en cumplir 121 años según Libro Guinness de los récords y conoció en vida al pintor Vincent van Gogh, quien murió en 1890.

Según la Biblia, Dios mismo estableció los 120 años como el límite de vida de los humanos, en el libro Génesis: “Entonces el Señor dijo: No contenderá mi Espíritu para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días 120 años”.

Clemencia López Dolmuz, nuestra portada de este mes, no tiene 120 pero anda cerca. En noviembre pasado cumplió 112 años, según demuestra su cédula de identidad. Es nicaragüense, nació en Somoto y vive en una comunidad de Estelí.
A las personas como Clemencia se les llama supercentenarias y solo hay 55 registradas en la actualidad a nivel mundial, aunque se supone que existen entre 350 y 500, que como el caso de Clemencia, nadie se ha tomado el trabajo de documentar su longevidad.

Para ella el “secreto” de la longevidad es ser buena persona. “Los malos hábitos destruyen a la gente”, dice y alguna razón debe tener pues, todos los estudios de gerontología parecen coincidir en tres condiciones para la larga vida: la dieta, la actividad física y los descansos.