Medicinas

Columnas, Del editor - 09.11.2014

Contra la industria médica existen múltiples y horrendas acusaciones. Algunas debidamente documentadas y otras circulan como leyendas negras desde hace muchos años.

Se sabe, por ejemplo, de los terribles experimentos que realizaron científicos nazis con prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial para diferentes propósitos. Trasplante de órganos de pacientes vivos, arrancados sin anestesia, pruebas de hipotermia con prisioneros para medir a qué temperatura morían y manipulación genética con gemelos .

Pero estos crueles experimentos no solo es asunto de nazis o de guerra. Se sabe ahora que entre 1946 y 1948, Estados Unidos infectó con sífilis y gonorrea, sin su conocimiento, a ciudadanos guatemaltecos (soldados, reos, pacientes psiquiátricos, prostitutas e, incluso, niños) para experimentar el tratamiento de estas enfermedades.

Hay más. Se dice, y aquí vamos a la leyenda negra, que las grandes corporaciones de la industria farmacéutica son una mafia, donde 25 corporaciones de las miles que existen controlan el 50 por ciento de las ventas mundiales de medicamentos y 14 compañías acaparan el 80 por ciento de las plantas de planeta, de tal forma que imposibilitan con sus licencias y patentes que otras compañías produzcan medicamento masivo y barato para combatir enfermedades que están matando a la humanidad.

En esta edición de Magazine les presentamos el caso de la Talidomida, un fármaco alemán que se distribuyó a finales de los años 50 y que lo consumían mujeres embarazadas para evitar las náuseas propias de su estado. Al poco tiempo se descubrió que el fármaco traía consecuencias gravísimas en el desarrollo del feto. Unos 10 mil bebés de todo el mundo sufrieron las consecuencias.

Las secuelas de la Talidomida, todavía se pueden ver en las calles de Nicaragua.