Niños “in vitro”

Columnas, Del editor - 22.08.2010

Cada vez con más frecuencia, la Ciencia nos sorprende con conocimientos sobre nuestro cuerpo, que de entrada provocan grandes polémicas y nos obligan a preguntarnos: ¿Es ético que los humanos influyamos así en la naturaleza o en los designios de Dios?

Hace casi 400 años, en 1667 se documentó la primera transfusión de sangre, cuando se le pasó sangre de perro a un paciente con sífilis. Por supuesto, murió. Fue hasta principios del siglo pasado que se descubrieron los tipos de sangre ABO y hasta 1940 que se supo del Rh, y sólo así se pudo pasar sangre de un humano a otro sin mayores consecuencias. Hoy las transfusiones son un procedimiento común de cualquier hospital del mundo. Sin embargo, aún en nuestros días hay denominaciones religiosas que prohíben las transfusiones entre sus miembros.

Igual discusión se generó cuando comenzaron los trasplantes de órganos, hace 60 años, y en la actualidad existe una agria controversia por la legitimidad de las llamadas “células madres embrionarias” y su pasó subsiguiente: la clonación.

La Fertilización In Vitro, que es nuestro tema en esta edición, se practica en el mundo desde hace 30 años apenas y en Nicaragua fue hasta en el 2007 que nació la primera “bebé probeta”, como se les llama a los niños nacidos bajo esta técnica, que, valga la aclaración, ni es “en vidrio” ni en probeta. Se les llama así por la alusión a estos instrumentos propios de los laboratorios.

Desde entonces ya han nacido 93 bebés de esta forma en nuestro país. Un milagro que ha llevado la felicidad a muchas familias.

Y uno de los tres doctores nicaragüenses que han trabajado este método explica que lo que ellos hacen es “una copia del proceso natural que se ha logrado a través del estudio. Es simplemente repetirlo. No podemos ir más allá de lo que Dios hizo con el cuerpo de la mujer”. Pero como veremos, este tema no está excepto de polémica. Siempre ha sido así con cada descubrimiento de la Ciencia.