El ascenso de Trump

Evolución, Periscopio - 07.10.2016
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Antes de llegar a los treinta años, Donald Trump lideró el imperio inmobiliario consolidado por su padre. En 2015, se convirtió en el candidato más rico a la Presidencia de los Estados Unidos, y aunque no tiene experiencia política, logró la candidatura republicana a las elecciones presidenciales de 2016, con una retórica populista y un discurso controversial.

Cuna de oro
Nació en 1946 en Queens, Nueva York, descendiente de inmigrantes alemanes y escoceses. Desde pequeño fue ambicioso, arrogante y confiaba en sí mismo. Es el cuarto de una familia de cinco hijos. Se crio en una mansión de 23 habitaciones. Heredó de su padre el hambre por los negocios, y de su madre la soltura social y afán de protagonismo.

Ni alcohol ni tabaco
En la universidad, Trump era una excepción: era de los pocos que ni bebía ni fumaba. Un hábito que dice haber mantenido toda su vida. Fantaseó con una carrera como actor, pero las ambiciones empresariales le atraían más. Estudió Economía en una facultad elitista de la Universidad de Pensilvania. En 1971, Trump asumió el control de la empresa familiar. Extendió los proyectos a Manhattan y se convirtió en el gran promotor inmobiliario de la ciudad.

“Sed unos asesinos”
El papá de Trump les inculcó a sus hijos una cultura de esfuerzo y competición feroz. “Sed unos asesinos”, les repetía. Trump era un niño problemático y desafiante. Al no mejorar su conducta, el padre lo matriculó a los 13 años en una academia militar. En ese ámbito de masculinidad y dureza, se transformó.

El candidato más rico
El 17 de junio de 2015 anunció su candidatura a la Presidencia de Estados Unidos con insultos a México, al que acusó de enviar “drogas” y “violadores” a través de la frontera. Trump es el candidato más rico que se haya presentado a la Presidencia de Estados Unidos. Según el informe que ha entregado a la Comisión Electoral Federal, asegura poseer 10,000 millones de dólares.