Fidel Castro, amado y odiado

Evolución, Periscopio - 09.01.2017
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Es una de las personalidades más influyentes de todos los tiempos, según lo determinó la revista Time Magazine en 2012. Después de su muerte sigue levantando pasiones entre quienes lo idolatran y lo odian. Hombre de mirada penetrante, impecable porte, barba larga e interminables discursos, lideró Cuba durante 49 años, lo que lo convierte en el tercer jefe de Estado con mayor permanencia en el poder, detrás de la Reina británica y el Rey de Tailandia

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Relación secreta

Fue el tercero de los siete hijos (cuatro varones y tres mujeres) tenidos por Ángel Castro y Argiz, propietario azucarero español que emigró desde Galicia a Cuba. Ángel hizo fortuna a partir de 1905 y su habilidad jugando cartas también lo ayudó a acumular dinero. Estaba casado con María Luisa Argota, pero mantenía una relación en secreto con Lina Ruz González, madre de Fidel y Raúl Castro. Como Lina era hija de sirvientes y prácticamente analfabeta, Castro y Argiz le enseñó a leer y escribir.

El doctor Castro

Ingresó como interno al Colegio de La Salle, donde sus compañeros lo humillaron por su origen bastardo, por tener como madre a una criada analfabeta y por no estar bautizado. Hasta 1940 Ángel y Lina, sus padres, no pudieron legalizar su unión y, tres años después, el 11 de Diciembre de 1943, Fidel fue reconocido como hijo legítimo. Estudió derecho en la Universidad de La Habana, por la que se doctoró en 1950.

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Revolucionario

Su ideología lo llevó a participar desde muy joven en actividades revolucionarias. Fue condenado a 15 años de prisión, de los que sólo cumplió dos (en la isla de Pinos) merced a un indulto que le puso en libertad en 1955. Se exilió en México, desde donde preparó un segundo intento; pero esta vez apostó por crear una guerrilla rural en la zona más apartada y montañosa del país.

 

Primer discurso

Al dar su primer discurso de la revolución triunfante en La Habana, el 8 de enero de 1959, una paloma blanca de las varias que se habían liberado para la ocasión, se posó en su hombro derecho, marcando uno de los momentos más emocionantes del inicio de su largo gobierno. En Cuba, el récord del discurso más extenso fue de siete horas y 10 minutos durante el III Congreso del Partido Comunista en 1986. Castro dijo haber sobrevivido a 634 intentos de asesinato.