¿A qué se deben que lloramos cuando reímos?

Periscopio - 12.02.2018
Llorar

No solo estando triste se puede llorar y reír no siempre significa felicidad. Este fenómeno, que pocas veces se entiende, fue explicado a través de un estudio realizado en la Universidad de Yale, en Estados Unidos.

Los especialistas, liderados por Oriana Aragón, han determinado que las personas poseemos límites emocionales y cuando la tristeza o alegría está a punto de rebasar esos límites, se desencadena una reacción opuesta para regular los sentimientos intensos y tenerlos bajo control.

Válvula de escape

Luego de reírnos mucho, las lágrimas son una señal de que el cuerpo está volviendo a la normalidad— los músculos se relajan, el corazón se desacelera—. Se trata de “restaurar el equilibrio emocional con esas reacciones”, dice Aragón en su investigación. “Parecen producirse cuando la gente se siente desbordada por emociones fuertemente positivas, y de esa forma recuperan mejor la tranquilidad y la estabilidad emocional”.

También encontraron pruebas de situaciones contrarias. Es decir, a veces, sentimientos negativos provocan expresiones positivas. Como la risa nerviosa que se desata en algunas personas cuando se enfrentan a situaciones difíciles. O la sonrisa que aparece en una situación de extrema tristeza.

Conocer las respuestas en este tipo de situaciones “puede ayudarnos a comprender la forma en que los individuos reaccionan y controlan sus emociones, lo cual es clave para la salud mental y física, para la calidad de las relaciones con los demás y para poder colaborar mejor”, declara Aragón.

Por lesiones

Se cree que hay una parte del cerebro encargada de la risa y el llanto, e incluso lesiones en determinadas partes del cerebro conducen al síndrome de risa y llanto patológicos, que consiste en episodios incontrolados de estas dos expresiones. Si la misma lesión produce ambos episodios es porque están directamente relacionados.

Otra explicación apunta al hecho de que el temblor producido por una risa vigorosa ejerce una presión sobre los conductos lagrimales. Por tanto, esas son lágrimas reflejas, resultado de factores externos— por ejemplo el viento— y no por emociones.

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