¡Arriba, arriba!

Periscopio - 12.03.2017
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No más cabeceos, no más siestas en el escritorio ni borracheras de café. Aunque una dosis de 60 miligramos de cafeína aumenta su estado de alerta y atención, el efecto es transitorio, explica una investigación en Journal of Psychofarmacology. Además, de que más de tres tazas, de 100 miligramos de cafeína cada una, acabarían perjudicando su sistema.

Mascar un chicle combate los ataques de sueño, dicen científicos de la Universidad de Coventry, Reino Unido. Aunque es válida toda actividad que active el músculo masetero, o de la masticación, por tener un efecto de alerta. Esto se debe a que los nervios de los dos músculos que trabajan tienen su origen en el tronco del encéfalo, asociado al Sistema Reticular Activador Ascendente, la principal estructura cerebral encargada de mantenernos despiertos.

Si quiere vencer ese estado de sopor en el trabajo, concentre su atención en un objeto rojo. Investigadores de la Universidad de British Columbia, Canadá, realizó pruebas basadas en palabras e imágenes sobre fondos rojos, azules o neutros a 600 personas. Los individuos del grupo con fondos rojos tenían mejores resultados en las pruebas de memoria y atención al detalle, como recordar palabras o comprobar la ortografía, mientras los que trabajaron con fondo azul ganaban en creatividad. El rojo, comúnmente asociado al peligro, estimula la atención y precisión.

Una infusión de romero, con un toque de miel podría tener un efecto positivo similar al del ginseng, que despierta y estimula la concentración, sin sobreexcitar. Ya sea como infusión caliente o en la preparación de alimentos, el romero puede ser un rápido energético.

Pare, pero solo por cinco minutos. Detener la actividad que realiza (o intenta realizar mientras lucha contra el cansancio, bloqueo o el sueño) y dedicar unos minutos a otra puede ayudarlo a abrir su mente. “No es solo parar, lo que hay que hacer es fijar la atención en algo: una parte de nuestro cuerpo, un objeto o contemplar un color por la ventana nos relaja y nos despeja”, explica Francisco José Puertas, psicólogo clínico y director de La Escuela Mindfulness en un artículo de esta escuela. Ir por un vaso con agua, fría de preferencia, cerrar los ojos y beberla con plena concentración en la acción. Luego, ¡a trabajar!

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