El Cenzontle, pájaro de las 400 voces

Periscopio - 10.03.2018
Cenzontle

En la madrugada se escucha el canto del cenzontle, aún cuando no ha rayado el alba. De plumaje pálido, canela oliva, más claro en el vientre y pecho, es el pájaro más mañanero y el último en cantar ya caída la noche.

Debido a la gran variedad de notas que emite en su canto, los aborígenes lo llamaron cenzontle, que en lengua náhuatl quiere decir “cuatrocientas voces”.

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Según el científico Jaime Incer Barquero, el canto del cenzontle se torna más insistente en los meses de abril y mayo, cuando cada macho atrae a su hembra e inicia el cortejo nupcial, a la vez que proclama territorio cuando la compañera atiende el nido. En otras épocas del año el canto es diferente, para manifestar alarma, alegría, ofensa o cualquier otra expresión ligada con el comportamiento instintivo del ave.

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También es reconocida por los campesinos como el “pájaro de agua”, porque interpretan su canto de invitación sexual como anuncio de la llegada de la lluvia, señala Barquero. Asimismo, le llaman el ave imitadora por su capacidad de repetir el canto de otras aves, animales e incluso ruidos de máquinas.

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Quizá junto con el quetzal, por sus flamantes plumas de colores eléctricas y el cenzontle por sus hermosos sonidos, son las aves más amadas de las culturas prehispánicas. El cenzontle es pariente del jilguero, o cenzontle de montaña, cuyo canto se escucha en las montañas de Jinotega. Pero habita por todo el país, desde el nivel del mar hasta las zonas más elevadas. Prefiere lugares despejados con árboles esparcidos, la orilla de los ríos, huertas y jardines, agrega el científico.

En Costa Rica se le conoce con el nombre de yigüirro y es considerada el ave nacional.

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