En Japón, Corea y China hay muy pocos alcohólicos, esta es la razón

Periscopio - 09.07.2018
Alcohol

En Japón, Corea y China hay mucho menos alcohólicos que en países de Europa y América, revelan las estadísticas. La razón de que haya menos orientales adictos al alcohol, etílico o etanol, está en una intolerancia del organismo a esta sustancia.

Científicos del Instituto de Genética Humana de la Universidad de Hamburgo han descubierto que se trata de un trastorno genético que se traduce en una enzima defectuosa.

Puede leer: Lo que no sabía de London Eye

Mucha gente de origen mongoloide, al igual que en otros grupos raciales, se pone a morir en cuanto prueba una gota de alcohol; el pulso se les acelera, sienten fuertes dolores de estómago, parece que les va a estallar la cabeza y la cara se les vuelve roja como un tomate debido a una subida espontánea de la temperatura.

También lea: 10 datos sobre Fórmula 1

En los últimos años, los científicos han descubierto las enzimas que rompen el alcohol, así como las causas de la sensibilización y adicción a este líquido, y los daños que produce en el organismo. La ruptura del alcohol en el hígado pasa por dos etapas. En primer lugar, la enzima alcohol deshidrogenasa (ADH) oxida el etanol a acetaldehido. Luego este se convierte, mediante la acción del aldehido deshidrogenasa (ALDH) en acetato.

Además: Las leyes más absurdas del mundo?

La toxicidad del alcohol recae principalmente en el acetaldehido, cuya capacidad de acción depende de la cantidad de ALDH disponible. Como consecuencia de la toxicidad, el cuerpo libera hormonas y neurotransmisores, como la adrenalina y las catecolaminas, respectivamente, que dilatan los vasos sanguíneos, provocando el enrojecimiento de la cara y el aumento de la temperatura de la piel.

La ALDH del hígado humano comprende dos isoenzimas, la ADLH-1 y la ALDII, que difieren en sus propiedades químicas. En conclusión, los científicos han encontrado que entre el 40 y el 50 por ciento de los nipones presentan una deficiencia del isoenzima ALDH-II. De ahí su intolerancia al alcohol etílico.

Sección
Periscopio