Estimule el genio llevan dentro

Periscopio - 12.06.2017
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En 1971 nació el ambicioso proyecto del Estudio de la Juventud Matemáticamente Precoz (SMPY). Del estudio derivaron el Centro de Juventud con Talento (CTY) de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (EE. UU.), abierto a adolescentes con calificaciones excepcionalmente altas y una escuela para superdotados en la Universidad Vanderbilt, en Nashville y un estudio longitudinal de más de 50 años que sigue en desarrollo.
Además de los talentos, el esfuerzo y la experiencia, advierten, son fundamentales para que los niños desarrollen sus habilidades. Camilla Belbow, codirectora del SMPY, compartió en la revista Nature interesantes pautas para que los padres estimulen al máximo las capacidades de sus hijos.

Si lo suyo es la escritura, no lo inscriba en clases de violín
Debe darse cuenta de los talentos o intereses de su hijo. Esas actividades que hace con poco esfuerzo y que resultan exitosas y productivas, además de provocarle satisfacción son las que debería estimular o reforzar con actividades extracurriculares.

Está bien si se pone triste
La tristeza es también una emoción que deben experimentar y con la que deben aprender a lidiar. Una de las cosas que revela el estudio del SMPY, es que los niños con altas capacidades cuando se molestan o frustran lo traducen en ataques de ira, esto puede deberse a que no manejan sus momentos de tristeza de forma gradual y al acumularse explotan. Cuidar de las emociones trabajando en su autoestima, empatía y sociabilización los puede ayudar a manejar la tristeza.

No lo etiquete. Nunca.
Las etiquetas no ayudan a nadie. Hace tanto daño nombrar a un niño por alguna diferencia física o dificultad en su aprendizaje, como bautizarlo el “sabelotodo” en el que el resto de sus compañeros vean a un enemigo insoportable o haga que él mismo se sienta presionado por la etiqueta de genio. Es inteligente, dígaselo, que él lo sepa, que explore sus talentos, pero no necesita ponerle un cartel en el cuello o resumir su valor en ello.

Déjelo en casa de sus amigos
Las relaciones que construye en la escuela son importantes y no deberían restringirse a ese ámbito. Los niños no son ratones de biblioteca y una visita a casa de los amigos, según la edad y las condiciones, o una pijamada, pueden convertirse en una experiencia que amplíe su visión de familia, de relaciones sociales, mostrarle otros valores y hasta desayunar diferente puede hacerlos reflexionar. En la infancia el desarrollo psicomotriz se estimula por experiencias.

Anímelo a arriesgarse
Los retos intelectuales pueden generar temor o estrés, pero si lo motiva a la experiencia y le hace ver que de cualquier manera obtendrá aprendizajes que antes no tenía, y le muestra su respaldo ante una posible derrota, el niño asumirá retos y tendrá menos miedos o desarrollará su resiliencia.

Sáquele provecho a las derrotas
Está bien equivocarse o perder, no para conformarse, sino para estimular el ahínco y no solo la habilidad. Marcarle objetivos realistas que impliquen esfuerzo harán que su aprendizaje o talento se consolide más.

Aprenda usted
Los padres deben también aprender para poder dar el ejemplo. Los padres que se integran en la educación de sus hijos, que están en comunicación con el docente o buscan por sus propios medios materiales que estimulen al desarrollo intelectual de sus hijos es lo ideal. No solo para la estabilidad escolar, sino emocional.

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