En la mente de Darwin

Periscopio - 13.12.2016
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“¡Viva, he pasado 52 horas sin vomitar!”, escribiría el biólogo Charles Darwin en una de las más de 400 cartas en las que hace referencia a su salud, además tenía un diario donde registraba minuciosamente cómo se sentía.

Mareos, espasmos y vómitos. Temblores musculares, cólicos, dolores de cabeza, alteraciones de la visión; ampollas por todo el cuero cabelludo y eczema. Taquicardia, desmayos, pérdida de consciencia y la sensación de muerte inminente. Estos son solo algunos de los síntomas y dolencias que enumeró Darwin. Sufría de ansiedad.

“Era un científico muy meticuloso, así que para él era normal documentar su salud de la misma forma en la que documentaba sus observaciones científicas”, comentó a BBC Mundo Claudia Kalb, autora del libro Andy Warhol was a hoarder (Andy Warhol era un acaparador compulsivo).

Kalb, periodista especializada en temas de Salud y Ciencia, escudriñó en las biografías, autobiografías, cartas, diarios e informes médicos de grandes personalidades para saber qué pasaba en sus mentes.

“Albert Einstein empezó a hablar tarde, se aislaba socialmente, se enfocaba con mucha atención en una sola cosa y pensaba visualmente. Si fuera niño hoy, probablemente lo habrían examinado para ver si era autista”, expone Claudia Kalb. No era bueno en las actividades cotidianas, pero tenía una capacidad extraordinaria de análisis y para sumirse en sus pensamientos.

En su libro, publicado por National Geografic, se refiere a Abraham Lincoln como el presidente triste. El decimosexto presidente de Estados Unidos, que gobernó durante la Guerra Civil y preservó la unión, que tomó medidas para abolir la esclavitud y murió asesinado en un teatro, ha despertado el interés de historiadores sobre qué lo afligía tanto. Posterior a su muerte se le declaró depresión clínica.

“Tuvo episodios de depresión cuando estaba joven, tan severos que quienes eran cercanos a él temían que se fuera a suicidar. La gente que lo conocía en la época habla de su profunda tristeza y sin embargo, de alguna manera, fue capaz de liderar, soportar la muerte de dos hijos”, dijo Claudia Kalb. “Es un ejemplo de que la depresión no te define completamente: puedes alcanzar muchas cosas maravillosas si encuentras la manera de manejarla, de distraerte de la oscuridad”.

Artistas como Andy Warhol y Marilyn Monroe, la princesa Diana de Gales, el escritor Fyodor Dostoyevsky y el empresario Howard Hughes están entre la docena de personajes de negocios, política, ciencia y arte, que la periodista retrató, todos tenían comportamientos asociados con enfermedades mentales identificadas en la actualidad.

En Medicina es inapropiado el diagnóstico de un paciente con el que no se ha tenido contacto alguno, más aún en Psiquiatría, pero Kalb justifica “con figuras muy conocidas cuyas condiciones han sido discutidas, ya sea por ellas mismas o por otros, nos ayuda a entender su comportamiento”. En su entrevista a BBC Mundo Claudia Kalb comentó que su trabajo tiene un fin más allá de la curiosidad, es crear conciencia sobre esas enfermedades y mermar el estigma presentando la información a través de una persona famosa en vez de un árido informe científico. “Las enfermedades mentales no deben ser de los otros, deben ser de todos nosotros”, señaló.

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