Los mitos de la luna

Periscopio - 14.08.2017
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Día tras día la luna cambia de posición, aspecto o fase iluminada. A esto se le conoce como movimiento lunar y provoca que el astro se vea fascinante.

Los pueblos antiguos adoptaron el movimiento lunar como referencia para fijar los calendarios, en razón de que la luna nace, crece, llena, mengua y desaparece cada 29 días y medio.

Agricultores, cazadores, navegantes y pescadores gustan conocer las fechas del mes en relación con las fases de la luna, asociándola con actividades diversas.

Las culturas indígenas, en especial, la toma en cuenta en sus actividades agrícolas (siembra y corte), o para determinar la abundancia de caza, o el estado de agitación de las olas y vientos.

El científico Jaime Incer Barquero explica que en su recorrido mensual la luna sale o se oculta tras el horizonte a cualquier hora. Esta variación se refleja en las mareas, fenómenos relacionados con la posición y atracción gravitatoria que la luna y el sol ejercen sobre la Tierra. En el Pacífico de Nicaragua se puede comprobar esta variación en las mareas altas. Para los pescadores, navegantes y bañistas es de utilidad conocer estos horarios.

Sin embargo, en nuestra población existe el temor, erróneo y supersticioso sobre los eclipses, especialmente en mujeres embarazadas. Algunas evitan observar el fenómeno, mientras que otras se encierran en sus dormitorios con una falda negra de la cintura a los pies, porque existe la creencia de que los bebés pueden nacer “manchados”.

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