¿Porqué las páginas en blanco?

Periscopio - 11.12.2017
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Al principio o al final de una obra están las llamadas páginas de cortesía o de respeto, que separan el bloque de texto de las hojas de guarda (que sirven para ocultar la encuadernación). Seguro las ha visto, pero ¿se ha preguntado para qué están ahí?

“Son espacios que contienen dedicatorias, dibujos, caricaturas, anotaciones de trabajo. Estas anotaciones son un valor añadido de una trascendencia no siempre valorada. Individualizan al ejemplar, le dan personalidad y nos hablan de una historia paralela, en ocasiones, mucho más vibrante que el propio texto”, explicó Arsenio Sánchez, restaurador de la Biblioteca Nacional de España y premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales, en un artículo de El País.

Sánchez se refiere a que las páginas están destinadas a la escritura manuscrita, que una vez grabada distingue un libro de los demás ejemplares, lo hace único. Imagine que en un libro de segunda mano encontrara un dibujo de Dalí, una dedicatoria de Darío, garabatos de algún presidente. Menciona además que unas páginas blancas bien puestas brindan tranquilidad al lector, son la antesala de la lectura, una bienvenida limpia a un texto importante.

Pero, ¿desde cuándo se usan y porqué?

“En los siglos XV y XVI solía utilizarse con frecuencia la encuadernación flexible; el pergamino no llevaba tapas de cartón o madera, y las guardas no se pegaban a la cubierta, sino que iban sueltas. Lo que pudo ocurrir es que con el tiempo se acabaron convirtiendo en un elemento residual, pues al encuadernarse con tapas era necesario un tipo de guarda más resistente, pero se siguieron colocando hojas adicionales al principio. Otra posibilidad que argumente su razón de ser es que al utilizar guardas decoradas, a partir del siglo XVII, se hiciera recomendable una hoja en blanco como transición entre la exuberancia de los papeles jaspeados y la portada del libro”, explicó Arsenio Sánchez.

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