Química de la limpieza

Periscopio - 15.05.2017
Man's or woman's hand cleaning on a white background.

Si quiere sustituir los productos tradicionales de limpieza, que en ocasiones pueden ser muy agresivos con su piel, algunos alimentos y bebidas que están en su despensa, pueden convertirse en sus mejores aliados de la limpieza. Le contamos algunos de los poderes desinfectantes, abrillantadores y antioxidantes detrás de ellos, según sus propiedades químicas.

Leche contra las manchas. Quitar tinta de la ropa o del sofá es problema porque está compuesta por grasas que repelen cualquier disolución acuosa. Pero la leche incluye componentes grasos y acuosos que forman estructuras capaces de atrapar los elementos grasos de las tintas en los tejidos y absorberlos. Es como si la leche se tomara la tinta.

Limón antioxidante. El ácido crítico ataca el óxido metálico. Al poner zumo de cítricos sobre la superficie metálica oxidada, por la humedad o el aire, se neutralizan porque la carga química de estas sustancias son opuestas. Se disuelven.

Cebolla y bebidas carbonatadas contra el óxido. Así como el limón y la cebolla, los refrescos de cola contienen ácido carbónico, agente contra el óxido. Frotarlos o aplicarlos en el área ayuda a remover el óxido. Con una bebida carbonatada puede incluso aflojar alguna tuerca que se haya fijado con óxido. Si frota cebolla en una parrilla oxidada, esta liberará agua, aminoácidos y enzimas que diluyen el óxido.

Bicarbonato contra el mal olor. La humedad, algunos alimentos o el tiempo que pasan dentro del refrigerador hacen que este huela mal. Ese olor son compuestos volátiles, producidos por microorganismos que descomponen las sustancias orgánicas, que flotan en el aire. Si coloca bicarbonato en algunos puntos de su refrigerador estos se pegarán a la superficie sólida y al retirar el bicarbonato el olor se irá con él.

Té negro para la madera. Si tiene pisos de madera, el té negro puede devolverle sus tonos naturales, ya que contiene tanino, una sustancia presente en la corteza de los árboles. Igual limpiar superficies de madera con paños mojados en té negro es un excelente tratamiento, pues posee compuestos tóxicos para algunos microorganismos que deterioran la madera.

Vinagre para el baño. El vinagre de mesa es básicamente ácido acético diluido, capaz de retirar óxido como el limón, pero además tiene un efecto desinfectante. La mayor parte de los microorganismos que habitan en los baños son incapaces de sobrevivir en un entorno tan ácido.

Sal para manchas de sangre. La sal oxida el hierro y el rojo de la sangre se debe al hierro presente en la hemoglobina de los leucocitos. Al lavar con agua salada una prenda manchada de sangre, se produce una oxidación, los iones de hierro, presentes en la hemoglobina, se neutralizan haciendo que desaparezca la mancha roja.

Ron para el cristal. Mojar en ron su pañuelo para limpiar las gafas dejará el cristal impecable. Las grasas están formadas por un alcohol más un ácido, que no se diluye en agua, pero una bebida alcohólica de alta graduación o agua con una considerable concentración de etanol las remueve perfectamente. Aplica con vidrios de cualquier tipo.

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