Silvio Báez: “Solo quiero ser un pastor”

Evolución, Periscopio - 12.12.2016
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Es una de las voces más críticas de la Iglesia en Nicaragua y en poco tiempo se ha convertido en la cara más visible. Silvio José Báez Ortega es exégeta, políglota y un estudioso incansable de la Biblia y la Filosofía, que lo ha llevado a reflexionar sobre la política criolla, aunque él dice que tiene claro su papel: “Yo solo quiero ser un pastor”.

El mejor alumno: A los 11 años de edad Silvio Báez fue el segundo mejor alumno de primaria de todo el país. Sus familiares y profesores notaron que su examen tenía unos borrones, donde se podía apreciar que inicialmente Báez había obtenido más puntaje, y por lo tanto, hubiera quedado en primer lugar. El reclamo fue tan fuerte que La Prensa le dedicó la nota principal de su portada en la edición del 11 de septiembre de 1969.

“Aquí no somos tontos”: El 22 de junio de 2013, Monseñor Báez llegó a la rotonda Hugo Chávez, durante un movimiento llamado OcupaINSS, que daba apoyo a las protestas de los ancianos, y regañó públicamente a Pedro Orozco y otros miembros de la Juventud Sandinista, quienes gritaban consignas para callarlo. “Seamos serios porque aquí no somos tontos tampoco aquí no nos van a engañar, eso se opone a la paz, están creando tensión (…) la primera que quiere la paz
es la Iglesia”, dijo.

Conversión: Su conversión al Evangelio tuvo lugar en 1977. Se fue a Costa Rica en contra de la voluntad de su madre y de la mayoría de su familia. Dejó a su novia, con la que tenía “un amor muy bonito y sano”, pero pudo más su amor por el Evangelio. Estuvo fuera del país desde enero de 1979 hasta abril del 2009. Fue ordenado sacerdote en 1985. Lo enviaron de nuevo a Roma para ser docente. Y cuando estaba en lo mejor de su carrera académica e intelectual, lo nombraron obispo en Managua.

Políglota: Graduado en Teología y Filosofía, estudió una licenciatura en Escrituras Sagradas y luego un doctorado en dicha disciplina. Domina el italiano como el español, habla inglés y francés y lee alemán. Aprendió otros cuatro idiomas antiguos y de los cuales tres ya no se hablan: arameo, hebreo antiguo y griego antiguo. Es exégeta y coordinó la traducción de una edición de la Biblia para América Latina, encargada por ediciones Paulinas. El trabajo de un exégeta de la Biblia es descubrir el sentido original que tuvo el texto para sus lectores primeros y presentarlo con el lenguaje y los problemas de hoy.