“El Psicópata”: Expediente abierto

Reportaje - 12.04.2015
"El psicópata": Expediente abierto. Magazine

A finales de los años ochenta un asesino en serie sumió a Costa Rica en estado de sitio e histeria. Cobró 19 vidas y nunca fue atrapado por la Policía. El sospechoso más importante está muerto. Y es un nicaragüense

Por Amalia del Cid

Más tarde los testigos recordarían que esa noche había habido una hermosa Luna Llena y que el cielo de Cartago estaba tan bonito que Aracelly y Víctor Julio decidieron caminar de regreso a sus casas, tras salir de un baile. En realidad no era Luna Llena, sino Cuarto Creciente; pero la fama de “El Psicópata” había aumentado tanto y eran tantos los mitos tejidos por el pueblo que se llegó a pensar que solo mataba cuando el círculo del satélite estaba completo. La gente habló de ritos con gatos vivos, hervidos dentro de ollas en la soledad de los cafetales. De libidinosos merodeadores nocturnos y de sectas satánicas y pactos con el demonio. En aquellos momentos de histeria colectiva todos eran sospechosos y a menudo aparecían falsas pistas que conducían a rastros perdidos.

Aracelly Astúa Calderón, de 15 años, y su novio Víctor Julio Hernández, de 18, fueron asesinados la noche del 20 de agosto de 1988 en un cafetal de San Vicente y con sus muertes “El Psicópata” sumó 12 víctimas. Tras obligarlos a internarse 15 metros entre las matas, mató al muchacho de un disparo en la sien y otro en el pecho, y con Aracelly llevó a cabo lo que los diarios describieron como “una carnicería”. Ya no cabía duda de que en el “Triángulo de la Muerte”, un territorio montañoso entre las provincias de Cartago y San José, operaba un asesino en serie. El primero en Costa Rica.

El terror duró diez años. De 1986 a 1996 el asesino hizo de las suyas en un radio de 15 kilómetros. Los cadáveres de parejas baleadas y mujeres horriblemente acuchilladas se multiplicaban mientras la Policía perseguía a los sospechosos incorrectos y la Fiscalía acusaba a delincuentes comunes. Cuando los crímenes se detuvieron la balanza estaba a favor de “El Psicópata”. El OIJ (Organismo de Investigación Judicial) había perdido 19 a 0.

Fue hasta 1998, dos años después del último crimen de “El Psicópata”, que apareció una verdadera pista. En junio se descubrieron en el cerro Zurquí los restos de tres nicaragüenses, víctimas, al parecer, de un asesino en serie costarricense que buscaba nicas ebrios en los bares de San José y los llevaba al Parque Nacional para dispararles y robarles. El perfil de uno de los nicaragüenses encontrados en el cerro coincidía a cabalidad con el de “El Psicópata”, diseñado a lo largo de una década de investigaciones. Su nombre era Juan José Urbina Urbina y a 17 años de su muerte sigue siendo el sospechoso número uno.

 

 

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