A la espera del rapto

Reportaje - 14.08.2016
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Centenares de creyentes esperaban la desaparición divina en una isla de Chinandega. Las autoridades apresaron a sus líderes temiendo una masacre colectiva. Pero lejos de exterminar su fe, los religiosos que quedan creen que las profecías se están cumpliendo

Por Julián Navarrete

Joaquín Mendoza jura que en este templo pudo ver el final de un arcoíris. Aclara que no es una metáfora: desde ahí, donde descansa el púlpito, los siete colores iluminaban a las personas que oraban de pie, sentadas o caminando. Un día miró cómo el fuego ardía las palmas del techo y aparecían ángeles bellísimos que lo saludaban. A los ochenta años de edad Mendoza camina parsimonioso, se detiene ante uno de los troncos que sostienen a la iglesia y le da un golpecito con los dedos encogidos.

—¿Quién iba a decir que esta iglesia de rancho de palma es la verdadera? —pregunta el anciano, con una sonrisa complaciente.

La iglesia en la que camina Mendoza es El Cuerpo Místico de Cristo, una organización religiosa cuyos líderes fueron detenidos en octubre del año pasado por trasladar por la frontera norte a ciudadanos hondureños, salvadoreños y guatemaltecos. Además de convencer, según las autoridades, a nicaragüenses de varios departamentos del país para que vendieran sus bienes y se fueran a vivir al templo, ubicado en Venecia, en el municipio de El Viejo, a casi 200 kilómetros de Managua.

 

 

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