Los años de Daniel Ortega y Arnoldo Alemán en el Colegio

Reportaje - 09.10.2005
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Arnoldo Alemán y los hermanos Ortega estudiaron en el mismo instituto hace ya casi 50 años, cuando ninguno soñaba el poder que ostentarían después. Magazine revisó sus notas, esculcó en sus anuarios y entrevistó a varios de sus excompañeros para encontrar que nunca fueron buenos alumnos, que Daniel Ortega fue monaguillo, scout y futbolista, y que a su hermano Humberto le decían Puñalada

Octavio Enríquez

Daniel Ortega, quien ya se va quedando calvo a sus casi 60 años, tenía cuando era un niño de primaria suficiente pelo para darle trabajo a un barbero. El comandante que dirigió una guerra a sangre y fuego hace 25 años, gustaba el futbol, según quienes lo conocieron, esa lidia que permite todo menos la lentitud. Ortega era liviano, flaco y se cruzaba el campo en “dos monazos”, recuerda Erasmo Vargas, de su equipo y quien, pasados tantos años, cierra los ojos y parece que la suela de sus zapatos se ha posado otra vez, como todos los miércoles cuando tenían tardes deportivas, sobre los campos del Instituto Pedagógico de varones en Managua. En ese tiempo las canchas estaban al este de la estatua José Martí, ubicada cerca de la laguna de Tiscapa.

La vida de Ortega tenía su propia caja de chocolates. Era scout, de los que respetaban su uniforme; monaguillo, como el más ferviente católico —en ese tiempo no hubiera escandalizado que comulgara— y cruzado religioso de un grupo de chavalos católicos que pasaron en distintas ocasiones para las cámaras fotográficas. El Instituto Pedagógico era de esos colegios a donde van a dar todos los hermanos. Los Ortega eran Daniel, Humberto y el pequeño Camilo, todos de saco y corbata en una foto de la época.

En registros de calificaciones y memorias del Instituto Pedagógico LA SALLE están las notas del presidente Daniel Ortega en el Instituto Pedagógico LA SALLE. Aquí las de segundo año de secundaria.
En registros de calificaciones y memorias del Instituto Pedagógico La Salle están las notas del presidente Daniel Ortega. Aquí las de segundo año de secundaria.

 

Para Humberto Ortega Saavedra ser menor que Daniel no era problema. Tenía su propia personalidad, reconocida por todos. A Humberto, por ser narizón y flaco —no por traicionero dicen sus excompañeros— lo conocían en primaria como Puñalada, un sobrenombre que resultó sin filo para una persona descrita como locuaz y amena, aunque la foto del colegio llame a engaños. El cuerpo de Ortega se yergue como en una gala militar y el rostro parece, al menos por ahora, una víctima directa de un mal chiste en una fiesta.

“Humberto era más jocoso. Siempre optimista; siempre riéndose. Daniel era otro Daniel: impulsivo. Él no decía: ‘hermaaanoooss nicaragüenses’… Antes hablaba más rápido. ‘Esto no es así, esto no es así’, así hablaba. El cambio es por la madurez”. Vargas estudió con Daniel en cuarto grado, en el año escolar 1956-7, y era también el jefe de la patrulla de exploradores en la que estaban los hermanos Ortega.

En ese ciclo escolar, Humberto estaba en tercero y Arnoldo Alemán, un nombre que le sonaría fuerte en 1996 cuando lo derrotó en la campaña presidencial, estaba en quinto.

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