Aleyda Solís y su mundo online

Reportaje - 09.10.2016
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Desde muy niña la nicaragüense Aleyda Solís sintió pasión por la tecnología. De joven viajó a España a estudiar, encontró trabajo y ahora la han reconocido como una de las mujeres más influyentes del Internet en ese país

Por Dora Luz Romero

Un día Aleyda Solís decidió seguir sus sueños. Renunció a su trabajo, dejó a su familia y con maleta en mano en julio de 2006 tomó un avión rumbo a España.

Desde muy niña su gran pasión era la tecnología. “Me encantaban los juegos electrónicos”, recuerda. En julio de 2006, Aleyda supo que su sueño estaba al otro lado del mundo. Y no titubeó. Ante ella tenía la oportunidad de estudiar una maestría en Comercio Internacional en la Universidad de Salamanca. Años antes se había graduado como Ingeniera en Sistemas. “Quería aprender y especializarme más en lo que me gustaba, la web, cosa que en Nicaragua era mucho más difícil, tener la experiencia de vivir fuera del país y enriquecerme no solo a nivel profesional sino personal”, confiesa.

Han pasado cuatro años desde que Aleyda tomó esa decisión y no se arrepiente en lo absoluto. “Vivir en el extranjero ha sido definitivamente la mejor decisión que he tomado en mi vida”, dice.
Este marzo, un blog español la incluyó dentro de su lista de las 40 mujeres más influyentes del Internet y Nuevas Tecnologías en España. “Estoy contenta, agradecida y es un estímulo para continuar esforzándome al máximo en lo que hago”, comparte.

Originaria de Managua, esta muchacha de 30 años, es especialista SEO. “También conocida como posicionamiento en buscadores. Es una estrategia multidisciplinaria de marketing online orientada a maximizar la visibilidad de los sitios Web en los buscadores —como Google— para atraer tráfico cualificado, maximizar las conversiones y obtener un alto retorno de la inversión”, explica.

Ella es la directora SEO en Grupo Bodaclick, una empresa online con presencia en ocho países y que se especializa en planeación de bodas. Su gran tarea es buscar cómo mejorar el posicionamiento de su empresa en los buscadores.
También colabora con el Blog de Marketing Online del diario La Vanguardia y da clases en el Master de Buscadores de la Universidad Pompeu Fabra y en primer Master SEO Profesional en KSchool en Madrid.

Cada mañana Aleyda sale de su casa rumbo a las oficinas de Bodaclick, donde se puede respirar el ambiente de las bodas. “Todo muy rosa”, comenta. Pero su trabajo es más virtual. Tanto que ella asegura que gran parte de sus labores bien podría realizarlas desde su casa o desde cualquier otro sitio. “Mi herramienta principal de trabajo es mi computadora con conexión a Internet y el software relacionado al análisis SEO”, asegura.

Pero más que los reconocimientos, los trabajos y el mismo salario que asegura ser muy bueno, la gran satisfacción de Aleyda es el poder dedicar sus días a hacer lo que más le gusta. “Genero un alto beneficio no solo para las empresas para las que trabajo, sino además para los usuarios, a los que ayudo a que encuentren más fácilmente lo que buscan en Internet”, asegura. El sector boda, comenta, mueve muchísimo negocio. “Y el proceso de toma de decisiones y compra de la novia está migrando a Internet”. Eso bien lo sabe ella que se casó en septiembre de 2010 y que según cuenta ese paso le ha ayudado a entender mejor a los usuarios de la empresa para la que trabaja.

Cuando Aleyda habla de Nicaragua lo primero que viene a su mente es el calor y la calidez de su gente. Pero también la comida, esa que dice extrañar tanto. “Aún no he encontrado un restaurante de comida nica en España”. Pero lo que más falta le hace es su abuela, esa mujer que se encargó de criarla como una madre.

Viaja de vez en cuando a Nicaragua a visitar a sus familiares y cuando está lejos confiesa que idealiza su país. Pero cuando vuelve cae de sopetón a la realidad de siempre: desempleo, pobreza, delincuencia…

España ha sido el hada madrina de Aleyda. Allá, en la madre patria, ha logrado alcanzar los sueños que está convencida le habría sido muy difícil alcanzar en Nicaragua. Y a diferencia de lo que muchos podrían pensar sobre las dificultades de encontrar empleo o desarrollarse como profesional en el extranjero, para Aleyda ese nunca fue un problema. De hecho, su gran dificultad, cuando empezó a emprender ese sueño que llevaba entre ceja y ceja, fue el ser autosuficiente. Lavar su ropa, cocinar, limpiar su apartamento. Eso —confiesa ella— fue lo complicado.

“Vivir en el extranjero y tener la oportunidad de viajar, conocer otras culturas e interactuar con gente de muchos otros países me ha permitido ampliar mi visión de las cosas”, dice Aleyda Solís, 30 años.

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