Amor a la Monimbó

Reportaje - 05.11.2006
Segundo López, miembro del consejo de ancianos de Monimbó

Antiguamente en este barrio de Masaya las parejas se buscaban haciendo uso de un mediador llamado Titante. Las mujeres palmeaban tortillas y los hombres partían troncos para demostrar que ya estaban aptos para darse el sí. Magazine hurgó entre los indios de Masaya tras la huella de una de las tradiciones de amor más viejas de Nicaragua

Octavio Enríquez
Fotos de Orlando Valenzuela

Un libro del profesor Enrique Peña Hernández, recientemente reeditado, describe el singular ritual que seguían los indios de Monimbó para unirse en pareja. Le llaman Monisto y el profesor hace notar las similitudes que tiene con costumbres arábigas y musulmanas.

La clave del Monisto estaba en un hombre o mujer al que llamaban el Titante y que se encargaba de ser el mediador entre las dos familias, haciendo citas entre ambas hasta que se daba la aceptación del matrimonio.

Peña Hernández, originario de Masaya y miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, dice que el libro El Masayense lo comenzó a escribir desde 1945, cuando la tradición todavía vivía en este barrio laberíntico, lleno de talleres de artesanos por todas partes, donde Magazine se introdujo para buscar una de las tradiciones de amor más viejas del país.

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Alas 11:30 de la mañana, con el sol casi en plenitud, es fácil encontrar en el cementerio indígena al nieto del último Titante de Monimbó. A Ramón Jiménez, camisola azul, pantalón oscuro, se le ven las manos curtidas y gruesas, y un machete con el que roza parte del monte que ingrato crece sobre las tumbas.

 

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