“Amorcita linda…”

Reportaje - 09.09.2012
Carlos Fonseca Amador y María Haydée Terán

Un noviazgo en la cárcel, una boda en el exilio, cartas intensas y una vida de clandestinos. María Haydée Terán relata la historia de amor que vivió con el guerrillero fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador

Por Tammy Zoad Mendoza M.

Ahí estaba. Frente a ella lucía mucho más alto de lo que imaginaba. Flaco, con porte de caballero y cabello negro ensortijado. Moreno, un rostro alargado que empezaba con una barbilla afilada en punta, pómulos pronunciados, hasta coronar en una frente amplia.

Como quien versa un poema, el joven empezó a hablarle del propósito de reclutar a más gente en la lucha sandinista. Le habló del trabajo en la montaña, de sus convicciones, de lo que quedaba por hacer.

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Ella se impresionó con la inteligencia y determinación del muchacho, pero también reconoce que quedó prendida en el azul intenso de aquellos ojos miopes, que aún a través del vidrio grueso y el marco oscuro tenían un brillo singular cuando hablaba del partido.

“En el viaje de regreso pensé en todo lo que me dijo, no quedamos en nada, pero yo estaba convencida de mi participación en el Frente”, cuenta ella.

¿Fue en lo único que pensó? Se sonroja, parpadea rápidamente y sonríe. “También pensaba en la impresión que me causó. Esa forma de hablar, su seguridad, el carácter. Fue una buena primera impresión”. Fue la primera vez que Carlos Fonseca Amador y María Haydée Terán se vieron. Era 1964.

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