Arte callejero

Reportaje - 08.01.2017
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Afroamericanos y latinos de los escombros de Nueva York crearon una subcultura que se ha ganado un espacio mundial en la moda, la política y los deportes. Esta es la escena de Hip Hop de Nicaragua

Por Julián Navarrete

Todo comenzó en la calles de Nueva York. El sur del Bronx estaba caliente y cientos de pandilleros regados en las avenidas tenían la mente puesta en matar y robar. Los viejos edificios de la ciudad inundada de afroamericanos y latinos (de Puerto Rico, República Dominicana y Jamaica) ardían en llamas todas las noches. Había escombros y basura. En 1973 las pandillas provocaron más de 12 mil incendios. “Aquello parecía zona de guerra”, bromea Grandmaster Flash, uno de los DJ (Disc Jockey) más conocidos del género, en el documental Hip Hop Evolution.

Mientras en Manhattan, la ciudad de clase alta de Nueva York, los jóvenes enloquecían con la fiebre de la música disco, el Bronx parecía estar olvidado.

Pero algo pasó.

Dj Kool Herc pasaba escuchando discos de Soul y Funk. Desde niño le atraían los objetos redondos que giraban: las llantas de la bicicleta, las hélices de la lavadora, los platos que ponía su papá en el tocadiscos. Se consiguió una máquina en donde sonaba los dos discos a la vez. Siempre regresaba a la parte que más le gustaba con la izquierda y luego giraba el otro disco con la derecha. El beat nunca se acababa y la gente no paraba de bailar.

La fiesta no estaba completa sin un animador y pintas en las paredes donde se realizaban los eventos. Poco después el maestro de ceremonias (MC) empezó a hacer rimas sobre el ritmo que ponía el Dj, mientras los grafiteros llenaron de aerosol los edificios, trenes y estaciones con los nombres de las bandas, bailarines y raperos de la ciudad.

El hip hop no es un ritmo musical. Es más que eso. Son los cuatro elementos: Dj, rap, grafiti y break dance.

Actualmente hay más de 300 bailarines de break dance en Nicaragua. Foto de Roberto Fonseca.

Lo que empezó como un arte marginal se ha convertido en una industria de artistas millonarios que se llevaron menciones en los discursos del presidente Barack Obama: “Esto me va a provocar un problema con Jay Z (rapero)”, o cuando se burló de Donald Trump al decirle que “debería de estar enfocados en cosas más importantes como las muertes de los raperos Biggie y Tupac”. El hip hop también ha conquistado la industria de la moda, al imponer marcas y estilos exclusivos que ahora se llaman “clásicos”.

El deporte no escapa. El basquetbolista Allen Iverson provocó que la máxima liga del mundo impusiera nuevas normas de vestimenta a los jugadores antes de los partidos. Iverson se tatuaba cada parte del cuerpo, usaba aretes, cadenas de diamantes y ropa súper holgada. Lo habían criado en los barrios más bajos y su estilo de vestir incidió en que los demás jugadores lo imitaran.

En Nicaragua la escena del hip hop vuela bajo. Aunque se tienen registros de que los primeros grafitis se hicieron en la Universidad Centroamericana a inicios de los años 90, a los artistas callejeros les hace falta ganarse espacios. Los bailarines de break dance se refugian en los parques desde hace más de 10 años, mientras que los raperos y Djs se cuentan con los dedos de las manos.

Erick González, “Ckrio”, es uno de los pocos raperos en Nicaragua que escribe letras sociales. Foto de Uriel Molina

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Los bailarines se mueven frenéticos. Las manos, el cuerpo, los pies. Hay círculos de jóvenes que esperan su turno. En el centro se menea Bboy “Hueso”, un bailarín que su apodo describe a la perfección su físico. “Hueso” se tira al suelo y en segundos gira sin parar. Ya se ha puesto a dar vueltas sobre su cabeza y al final del performance se queda inmóvil sobre su brazo izquierdo.

Bboy “Hueso” llegó a competir a un torneo centroamericano de bailarines, desarrollado en el Centro Cultura Norteamericano Nicaragüense. El salón principal estaba repletos de chicos con ropa holgada, coderas y gorros.

—Hoy escogeremos a los mejores bailarines de Centroamérica, yeah – anuncia Mauricio Sandino, organizador del evento y quien sirve de maestro de ceremonias (MC).

Sandino es conocido como Bboy Reborn. Empezó como bailarín y ahora es promotor cultural de la organización Trascender, que realiza batallas de bailarines y agrupa a raperos y grafiteros de Nicaragua.

El 11 de agosto de 1973 Dj Kool Herc organizó una fiesta en Nueva York. Las mezclas fluyeron de sus dedos. Los jóvenes, que no tenían dinero para ir a una fiesta en Manhattan, llegaron y con desenfrenos bailaron cada música. Todos querían imitar el ritmo de James Brown, padre del funk y quien influyó en artistas como Michael Jackson, Prince, David Bowie y Mick Jagger.Los jóvenes movían frenéticamente los pies y la cintura. Algunos se tiraban al piso para tratar de hacer piruetas. Y fue así que nacieron los BBoy (bailarines de break dance).

Se puede decir que el primer bailarín de break dance fue James Brown. El padrino del soul fue el pionero de los primero pasos de Bboy y muchas de sus canciones fueron utilizadas para crear los primeras éxitos del hip hop.

Actualmente existen más de 300 bailarines en Nicaragua. Sandino es uno de los bailarines más viejos y no llega a los 30 años de edad. Empezó a los 14 años, de la mano de Frank Granados, conocido como Bboy Franx. Juntos formaron un grupo que se llamó Elements, el cual realizaba batallas de bailes en el parque de Altamira.

“El parque se llenaba de bailarines, muchos de ellos pandilleros, que llegaban a retarse”, dice Granados, ahora de 30 años y retirado de los eventos oficiales.

La edad golpeó a Granados. Acercándose a los 30 años y convertido en padre de familia, se retiró del baile y buscó empleo en una Zona Franca. Mientras a Sandino el baile le sonrió y con sus pasos ha podido viajar a Estados Unidos y varios países de Centroamérica.

La música disco se apodera del salón de bailarines. Hay energía, espectáculo y sobre todo hedor a ropa sudada. Se miran varias botellas de energizantes, pero no alcohol ni cigarros. “El break (dance) se ha vuelto más serio. Al inicio lo practicaban pandilleros y la Policía los detenía por su forma de vestir. Ahora lo practica gente más dedicada, hay eventos, empresas e instituciones interesadas en dar patrocinio”, dice Sandino.

Mauricio Sandino, bailarín y promotor cultural de la organización Trascender. Foto Jader Flores

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Los padres del hip hop son los Djs: Kool Herc, Afrika Bambaataa y Grandmaster Flash. La influencia jamaiquina en estos tres pioneros provocaron las mezclas de canciones. En Jamaica era común que se organizaran fiestas en las calles y eso fue lo que Kool Herc llevó al Bronx.

“Kool Herc seleccionaba las partes instrumentales de las canciones y las regresaba al mismo lugar, y así formaba una canción nueva”, dice Manuel Zapata, quien en la escena musical es conocido como Dj Selecta.

Zapata dice que se metió al mundo de los Djs porque tenía demasiada música y quería transmitirla. “Así como los cantantes que quieren transmitir algo, yo quería que escucharan mi música”.

Empezó siendo el encargado de seleccionar música en el carro de su primo, fue locutor de radio y ahora es el Dj oficial de una compañía de cervezas. Zapata ha sido telonero de conciertos internacionales y se dedica a tocar en diferentes bares y discotecas.

A las siete de la mañana se levanta puntual para practicar durante horas en el estudio de su casa. Los discos y tornamesas son los instrumentos con los que se gana la vida. “La gente cree que porque me dedico a esto no practico o soy boludo, pero esto es un arte que hay que perfeccionar”, dice.

A diferencia de los bailarines o raperos, los Djs como Selecta se ganan la vida con su pasión. En eventos privados, Zapata ha llegado a cobrar hasta mil dólares por cuatro horas de mezclar discos. “A las personas las transportás con la música que ponés. Cuando le tocás un tema que sienten se te acercan y te agradecen. Eso para mí es lo mejor”.

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Dos menores en el hecho descansan con el señor/ mientras un comunicado dice: que esto fue un error/ Señora Aminta (Granera) no sea hipócrita yendo al entierro/ que en ese sepulcro no se enterraron unos perros/ Pedimos justicia para que paguen los culpables/ ya que en las noticias se le nota muy amable/ por favor conteste las preguntas/ Por un error/ hoy tres vidas se sepultan.

El beats de la música retumba en las paredes rojas que decoran el estudio de Erick González, mejor conocido como “Ckario”. La noticia de la masacre de una familia en Las Jagüitas, ejecutada por una tropa de la Policía Nacional, provocó que González tomará la libreta y escribiera un rap de protesta.

Al inicio, el rap, como género, era social. Después que pasó la moda de los MC (Animadores) en las fiestas callejeras, los raperos se convirtieron en una especie de cronistas de sus propias realidades. La desigualdad social, inseguridad, pobreza, violencia y abusos de autoridades, eran relatados en forma de rimas, con un mezclador de sonido de fondo.

“Ckario” no vive del rap. Para él es un “hobby” que disfruta hacer con sus amigos. “Escribir, hacer una pista, armarla y lanzarla a ver qué le parece a la gente”, dice mientras se coloca los audífonos. “Esto es como el pintor, que no está pensando a quién le va a gustar. Simplemente expone su arte. Así es mi música, al que le gusta y me siga, está bien, y él que no, también, muchas gracias”.

La técnica de rimar sobre la música tiene orígenes en Jamaica, donde ya eran comunes las fiestas con animadores que improvisaban. Se cree que el origen del rap está enraizado en los griots de África Occidental, quienes desde hace cientos de años eran unos narradores de viajes con gran capacidad oral de improvisación y conocimiento de la actualidad que los rodeaba. Considerados poetas, su estilo vocal es similar al de los raperos.

El rap se incluyó dentro de los elementos del hip hop hasta finales de 1970, cuando algunos raperos utilizaban el término como una muletilla al improvisar. El rapero Cowboy creó el término cuando bromeaba con un amigo que pertenecía al Ejército de Estados Unidos y cantaba: hip/hop/hip/hop/ imitando la cadencia rítmica de los soldados cuando marchan.

“Era un vehículo y una voz para la juventud marginada que habitaba en las zonas con menos recursos económicos, al ser una cultura que reflejaba las realidades sociales, económicas y políticas de sus vidas”, dice González, uno de los pocos raperos que existen en Nicaragua.

Erick González tiene 25 años de edad y empezó a rapear cuando escuchaba los cassettes que le traía un primo de Los Ángeles. Escuchaba a los raperosTupac y Notorius B.I.G, considerados emblemas del género, asesinados por pandillas rivales, y por quienes preguntó a manera de sorna Barack Obama a Donald Trump.

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Skore se especializa en pintar rostros y expresiones. Así como también letras en 3D.

Los grafitis de los barrios representan el alma del sector. A través de las pintas se descubren las emociones, miedos, frustraciones y un poco de historia de sus habitantes. Desde simples letras gruesas en tercera dimensión hasta retratos de pistolas, mujeres en minifalda, drogas y sangre. “A través de los grafitis uno se puede enterar que algunos vecindarios son más agresivos que otros”, dice Luis Espinoza, quien en la escena hip hop es conocido como Skore.

Todos las días Espinoza se acuesta de madrugada dibujando. A los 29 años de edad y con un título de Diseño Gráfico, vive y muere por el grafiti. Vende cuadros, hace ilustraciones y pinta paredes para mantenerse.Antes que Espinoza descubriera que las pinturas callejeras serían la profesión a la que le ha dedicado la mitad de su vida, tuvo que llegar el chispazo. Ocurrió cuando tenía 12 años y a su colegio llegaron dos de los mejores grafiteros de Nicaragua. “Ese día cambió mi vida, porque supe que lo único que quería hacer era pintar paredes”.

El arte de rayar paredes no es una exclusividad de nuestra era. Se tienen registros de que la escritura jeroglífica existió tres mil años antes de Cristo. Sin embargo, hay quienes afirman que el origen del grafiti se remonta a las inscripciones que han quedado en paredes desde los tiempos del Imperio Romano, especialmente las que son de carácter satírico o crítico.

La palabra grafiti es un término que proviene del italiano graffiti, que significa ‘marca o inscripción hecha rascando o rayando un muro’.“Es un sistema complejo, una escritura al mismo tiempo figurativa, simbólica y fonética, en un mismo texto, una misma frase”, escribió el filólogo francés Jean-François Champollion, quien logró descifrar la escritura jeroglífica.

Desde antes que un Dj tocara sobre un escenario en una fiesta clandestina, los grafitis ya tenían tomado el Bronx, Queens y Brooklyn. Los vagones de los trenes exhibían los seudónimos de los grafiteros u otro personaje del hip hop. Más de 30 años después, los practicantes de esta técnica son profesionales del diseño, el tatuaje y la pintura. En Estados Unidos existen universidades que gradúan a artistas con aerosoles.

La vida de Espinoza cambió a raíz de su pasión por el grafiti: se nombró Skore, conoció mujeres “muy hermosas”, viajó a países de América y Europa, se metió a una pandilla, consumió drogas, cayó preso, se quiso suicidar y finalmente se volvió cristiano.

Los grafitis son los relatos y colores de las ciudades o barrios, como la piel que muestra el transcurso de los tiempos. “El arte tiene el objetivo de humanizar y sensibilizar”, dice Skore, mientras aprieta el spray frente a su mural.

Íconos

Jay Z: Su verdadero nombre es Shawn Corey Carter, uno de los más famosos exponentes del hip hop y aunque se retiró el 2003, aún mantiene vínculos con la música, ya que es presidente y director ejecutivo de la compañía discográfica Def Jam. Se estima que su fortuna supera los 450 millones de dólares. Además tiene varios negocios como la discoteca The 40/40 y posee parte de la franquicia del equipo de basquetbol New Jersey Nets de la NBA.

Snoop Dog: Su nombre real es Calvin Cordozar Broadus Jr, pero todos lo conocen por su nombre artístico Snoop Dogg. Tiene una destacada carrera como cantante de hip hop, productor y actor. Snoop Dogg está vinculado a la empresa de lucha libre profesional WWE, participando como presentador de las luchas.

Banksy: Es un grafitero que en su gran mayoría hace piezas satíricas sobre política, cultura pop, moralidad y etnias. Su arte urbano combina escritura con una técnica de estarcido muy distintiva, similar a Blek le Rat, quien empezó a trabajar con estarcidos en 1981 en París; y miembros de la banda de anarco-punk Crass, que mantuvieron una campaña en las instalaciones del metro de Londres a finales de la década de los setenta del siglo XX e inicios de los ochenta.

Moda urbana

La ropa que marca la identidad del hip hop es la ropa particularmente deportiva, con una gran influencia de la vestimenta utilizada en el béisbol y el baloncesto. La ropa de rapero ya ha traspasado las fronteras del rap, para transformarse en una moda urbana de gran importancia en adolescentes de todo tipo y condición social.
Algunas prendas que identifican a un rapero son los pantalones anchos, las camisetas que superan en dos tallas a la medida correspondiente de cada persona, gorras, cadenas de oro y diamante y zapatillas deportivas.

B-boy Franx es uno de los pioneros en el baile Break de Nicaragua
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