Barrio rojo

Reportaje - 13.08.2006
Barrio-Jorge-Dimitrov

El barrio Jorge Dimitrov carga la fama de ser el más violento de Managua. Un equipo de Magazine recorrió sus calles una noche de estas para conocer cómo se vive en un barrio rojo, donde, según la Policía, el diez por ciento de sus habitantes tiene antecedentes criminales

Octavio Enríquez
Fotos de Orlando Valenzuela

A las 11:00 p.m. la noche es completa en el barrio Dimitrov. El silencio es abrumador y los pobladores que se veían en la calle principal tres horas antes, han desaparecido. No hubo una trompeta que anunciara este toque de queda, pero la calle principal está desierta. La oscuridad es casi total en las calles fangosas de este barrio.

Finalmente una señal de vida. En una esquina un grupo de muchachos de camisetas holgadas, pantaloncillos, rapados unos y pelo largo otros, fuman. Otra vez silencio.

Hemos entrado en un jeep acompañados por dos policías. La previsión no es gratuita. El barrio Jorge Dimitrov es el barrio rojo de Managua, el que llena los noticieros de la televisión nacional y uno de los principales protagonistas de las páginas de Sucesos de los diarios. Uno de cada diez de sus habitantes, dice la Policía, tiene antecedentes criminales. Durante el día, los taxis evitan entrar aquí por temor a que los asalten o roben. Por eso, una carrera de taxi que normalmente costaría 25 córdobas, en el Dimitrov vale 50 o 60 y, aún así, el taxista cree que hace su trabajo como un servicio social.

Hace meses la televisión difundió un video en el que se veía a una muchacha detener un taxi en pleno mediodía en la pista que pasa al lado del barrio. El chofer arreglaba la carrera con la supuesta pasajera cuando un joven de camiseta a rayas cruzaba el carril y sujetaba al taxista por el cuello. La noticia fue transmitida casi en vivo y directo, en el prime time de la televisión de sucesos, cuando la sangre se convierte en un grotesco aperitivo del almuerzo.

No es casualidad entonces que las calles del barrio estén desiertas la noche en que un equipo de Magazine las recorre acompañado de policías. El radio del jeep está apagado y los policías que nos escoltan dicen que los chavalos que se ven en las esquinas pueden ser drogadictos o delincuentes. Más allá hay prostitutas, pero se impone ese silencio que da miedo.

 

 

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