Bravo: segundo round

Perfil, Reportaje - 13.04.2014
Osmar-Bravo.-Disciplina,-cosntancia-y-fortaleza.

A punta de golpes, el ebanista de Muelle de los Bueyes se abrió paso en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. ¿Qué pasó con aquel boxeador? Esta es la historia de Osmar Bravo, dos años después de aquella hazaña

Por Tammy Zoad Mendoza M.

Golpea. Con furia. Uno, dos, tres. Izquierda, derecha, izquierda. El saco se sacude y el armazón del techo vibra y suelta un quejido lastimero tras cada golpe. La mole de un 1.80 metros y 81 kilogramos de peso descarga su furia en el sandbag. Un cuerpo forrado de músculos gruesos y tensos que suda a chorros. Golpea. La vida de Osmar Bravo Amador ha sido golpear y ser golpeado.

Desde que estaba en la panza de su mamá sintió los golpes de la vida, cuando doña Carmen Amador huía en la montaña del ejército sandinista que la consideraba contrarrevolucionaria. Luego, de adolescente, se le veía golpeando con un mazo como picapedrero para ayudar al sustento del hogar a cargo de una madre que salía diario coronada con un canasto a vender lo que preparaba en la madrugada. Por las mismas razones, abandonó el primer año de secundaria y se fue a trabajar en ebanistería y, más tarde, también dejaría este oficio para meterse a boxeador. Golpear y ser golpeado es lo suyo.

Sin embargo, golpeando es como Osmar Bravo Amador, “Píldora”, ha conseguido suavizar la vida dura que le tocó. Golpeando llegó hasta Londres, a las Olimpiadas de 2012, el sueño de todo atleta. No ganó medalla, pero mantiene su récord de cero caídas, a sus 29 años, sigue siendo el Campeón Nacional y Centroamericano de Boxeo Aficionado en la categoría de 81 kilos, y es entrenador de un grupo de niños y jóvenes que sueñan llegar tan lejos como él.

Pero sobre todo, sigue siendo “Píldora”, el héroe deportivo de Muelle de los Bueyes, el campeón que sueña con ganar una medalla olímpica y al que nadie podrá quitarle ese momento de gloria cuando en julio de 2012 el árbitro olímpico levantó su brazo izquierdo para declararlo ganador de su primera pelea en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Toda Nicaragua estuvo pendiente. Fue su momento. Lo sigue siendo, asegura.

 

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