Caldo de campeones

Reportaje - 27.06.2010
Román Gonzalez

La pobreza empuja a muchos jóvenes a ganarse la vida a puño limpio. Llegan a los gimnasios de la capital mal alimentados, abandonan la escuela con la mira puesta en algún título mundial de boxeo que les permita hacerse millonarios de la noche a la mañana

Tania Sirias

Llueve sobre Managua, la tarde está gris y en el gimnasio Róger Deshon se oye el silbato que indica que los boxeadores tienen diez segundos para echarla toda. Unos están golpeando el saco, otros practican con la pera y un joven carga un enorme mazo con el que golpea una llanta. Sobre el cuadrilátero está José “Quiebra Jícara” Alfaro.

Vuelve a sonar el silbato y el ruido cesa. Ya no se escuchan los golpes, ni rechinan las vigas donde están colgando los sacos y las peras. El campeón baja del ring con todo el cuerpo sudado, se quita los guantes y esboza una sonrisa.

En el mismo gimnasio entrena Román “Chocolatito” Gonzalez, campeón mundial de los pesos mínimos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el cual es resguardado por su padre y hermanos, quienes parecen sus guardaespaldas.

No le gustan las entrevistas. “Se le han subido los humos”, comenta un joven que practica en el gimnasio. Añade que teme que le pregunten por la demanda de pensión de alimentos que interpuso su ex pareja y madre de su hija de seis años.

Un señor regordete que carga una toalla sobre el hombro se acerca bufando como un toro. Trae puesto un sombrero negro y pregunta con los puños casi listos para un combate, “¿qué quieren con mi hijo?” Es el padre del “Chocolatito”. Advierte que no darán entrevistas.

 

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