Crimen sin resolver

Reportaje - 08.01.2017
Crimen sin resolver

En 1988 un político opositor escribió una denuncia contra el Gobierno. Al día siguiente fue golpeado y murió por las secuelas dos años después. El ataque fue uno de tantos que nunca fueron esclarecidos

Por Julián Navarrete

Un día antes de que apareciera golpeado, Joaquín Mejía había publicado una denuncia contra el Ministerio del Interior. La mañana del 22 de septiembre de 1988, se levantó temprano y como de costumbre vertió leche hervida en una taza con pinolillo. Mientras ponía el vaso sobre la mesa, no dejaba de pensar en la caricatura de Tomás Borge, en ese entonces Ministro del Interior, que ubicaron sin consultarle, debajo de su artículo de opinión titulado: “Aldino y la lámpara maravillosa”.

A las 9:30 de la mañana, después de despedirse de sus correligionaraios del Partido Liberal Independiente que vinieron desde Estelí para quedarse en su casa, decidió tomar un taxi para ir al diario LA PRENSA, donde trabajaba como editor asistente y escribía encendidas opiniones contra el gobierno sandinista.

Esta fue la caricatura que se publicó debajo de la denuncia de Joaquín Mejía.
Esta fue la caricatura que se publicó debajo de la denuncia de Joaquín Mejía.

 

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