Cuando Somoza invadió Costa Rica

Reportaje - 12.06.2017
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Mucho antes del dragado y de la trocha fronteriza existió entreNicaragua y Costa Rica un conflicto armado que se ha echado al olvido: las invasiones de 1948 y 1955

Por Amalia del Cid

Es 1948. Año de revolución y de elecciones en Costa Rica. En Centroamérica suenan tambores de guerra y los legionarios del Caribe, esos exiliados políticos y mercenarios románticos que quieren tumbar a los dictadores de la región aparecen a menudo en las portadas de los diarios. En medio de la agitación destaca la figura del barrigón tirano de Nicaragua: Anastasio Somoza García. Y también la de José Figueres Ferrer, el finquero que se ha alzado en armas en Costa Rica con el apoyo de algunos integrantes de la famosa Legión del Caribe. Ambos están a punto de encontrarse en la historia. Y su enemistad enfrentará en conflicto armado a nicas y costarricenses, cuando la Guardia de “Tacho” invada el territorio tico.

Este mismo año “Tacho” ha afirmado públicamente que “no le gusta la violencia”, pero igual ha ordenado que se patrulle con aeronaves la frontera sur, a fin de derribar cualquier avión intruso nomás sea avistado. Y como nunca está de más ser prevenido (característica imprescindible en un dictador) ha tomado la precaución de desplegar 500 hombres de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera norte, no vaya a ser que a la Legión del Caribe se le ocurra entrar por Honduras. Por si fuera poco, también ha enviado 200 soldados a tierra hondureña, para apoyar militarmente a su amigo el dictador Tiburcio Carías. El Time de Nueva York lo publica el 15 de noviembre, en una edición que lleva la bonachona cara de Somoza en la portada.

Al final, como bien se sabe, los legionarios no derrocaron a nadie; pero estamos en 1948 y por ahora han hecho suficiente ruido para alertar a los “Tres T”: “Tacho”, en Nicaragua. Trujillo, en República Dominicana. Tiburcio, en Honduras.

Para entender mejor “el problema” entre Somoza García y Costa Rica es necesario echar un vistazo al mapa político de la segunda mitad de los cuarenta. Acababan de caer los dictadores Maximiliano Hernández Martínez, en El Salvador, y Jorge Ubico, en Guatemala, y esto naturalmente debía preocupar a los otros hombres fuertes de la región. Además, apareció la Legión del Caribe, financiada por Venezuela y Cuba, y por el gobierno del guatemalteco Juan José Arévalo, su principal promotor. La Legión quería, sobre todas las cosas, la cabeza de “Tacho” y la de Trujillo. En resumen, dice el historiador Bayardo Cuadra, “la Legión era enemiga jurada de Somoza y Figueres era aliado de la Legión”.

De hecho, junto con la aventura quijotesca de Cayo Confites (cuando intentaron invadir Dominicana desde Cuba), su intervención en la guerra civil de Costa Rica es la acción más importante de los legionarios.

“La Legión del Caribe tenía a Somoza como uno de sus principales objetivos a derrocar y por eso apoyaron con hombres y armas a Figueres desde diciembre de 1947, para que al dar el golpe al gobierno de Teodoro Picado, en Costa Rica, luego este país sirviera de base para enfrentar a Somoza. Somoza sabía eso y por eso durante la Guerra Civil de 1948 trató de mover las piezas a su favor, pero sin éxito”, señala David Díaz Arias, catedrático de Historia en la Universidad de Costa Rica y director del Centro de Investigaciones Históricas de América Central.

Para Bayardo Cuadra fueron “escaramuzas”. Pero en Costa Rica —dice Díaz Arias— se utiliza el término “invasión” cuando se mencionan los conflictos armados de 1948 y 1955, en los que estuvo involucrado “Tacho”. Sin embargo, no se habla de ellos. “Han sido condenados al olvido”.

Fueron tres las “invasiones” apoyadas por Somoza viejo desde Nicaragua. Rápidos enfrentamientos armados en el norte de Costa Rica dejaron algunos muertos y anécdotas que rayan en lo caricaturesco, como aviones de combate vendidos a un dólar y una guerra retrasada por La Purísima.

 

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