Desafío Nicaragua

Reportaje - 14.06.2015
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Alturas de infarto, naturaleza exuberante y bajos costos, son tres de los atractivos que Nicaragua ofrece a los turistas intrépidos que visitan el país

Por Anagilmara Vílchez Zeledón

Parece una bola de fuego envuelta en arena y polvo. 140 kilómetros por hora. 150. 160. 170. Después de romper su propio récord, Eric Barone, revolotea en el aire. Su bicicleta aerodinámica de 60 mil dólares, se parte en dos y lo escupe sobre el volcán Cerro Negro. “El Barón Rojo” —un atleta extremo con varias marcas mundiales sobre nieve, tierra y lava— queda tendido en el suelo. Se le escapa un gemido y con dificultad abre los ojos llenos de sangre y polvo. Es el año 2002 y Nicaragua comienza a presentar la adrenalina como uno de los ingredientes básicos de su oferta turística. Barone fue uno de los miles de extranjeros atraídos por esta propuesta de aventura.

Más de una década después este país centroamericano, hasta hace poco casi invisible en los radares, se cuela en los primeros puestos de las listas internacionales de destinos a visitar. El diario estadounidense The Boston Globe incluso lo colocaba como la mejor opción de Centroamérica.

No en vano las cifras del sector Turismo se han inflado en los últimos tiempos. En abril de 2015 la presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), Silvia R. de Levy, aseguraba que para finales de este año la meta establecida de más de 1,450,000 visitantes y más de 460 millones de dólares recaudados podría ser fácilmente superada.

Playas situadas entre las mejores del mundo para surfear, volcanes activos en los que expertos e inexpertos pueden deslizarse sobre tablas de madera, cañones para escalar, islas, lagos, en fin. Nicaragua apenas empieza a pulir su potencial extremo.

 

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