Descendientes del rey mosco

Reportaje - 02.07.2006
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Hubo una vez un reino indígena en la Costa Atlántica de Centroamérica, cuyos dominios se extendían desde Belice hasta Panamá. Nicaragua, que desde entonces tenía su poder en el Pacífico, reclamó como suyo los dominios del reino mosco y de aquella época de reyes y jefes hoy quedan pocos vestigios y para asombro, parientes que llevan la vida sin la pompa de la otrora realeza indígena

José Adán Silva

Bluefields. Dicen que el tiempo todo lo borra y no perdona ni los recuerdos. A la señora Ruby Jane Jassie Edwars la ha golpeado el tiempo con ese borrador de recuerdos llamado Alzheimer. Por eso la señora, a sus 90 años, en sus ratos de lucidez constantemente se disculpa y lamenta no poder aportar más: “I’m sorry. I don’t remember”.

Estamos en la planta baja de una moderna casa de dos pisos, de hierro y cemento, del barrio New York de Bluefields, cabecera municipal de la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur de Nicaragua, donde habita la familia Williams Jessie.

Se ha llegado a ellos después de una entrevista con el historiador costeño Hugo Sujo, quien tras contar el fin de la última monarquía del antiguo reino mosco de la Costa Atlántica, indica la existencia de esta modesta familia descendiente del último rey miskito, su majestad George Augustus Fredericks II.

Este hombre, según diferentes libros de historia, fue el último rey reconocido por la Corona Británica en la Costa Atlántica. Gobernó entre 1842, fecha en que fue coronado en Belice, hasta poco después de 1860, cuando Inglaterra reconoció la soberanía de Nicaragua en esa región y puso fin a la monarquía local fabricada desde 1687, cuando coronaron al rey Jeremy I en Jamaica para dominar la llamada Nación Mosquitia.

¿Son legítimos descendientes de un rey? El profesor Sujo argumenta con severidad: “Son una familia honorable, no hay por qué dudar de su descendencia”.

 

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