El canal de Menocal

Reportaje - 09.02.2014
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Antes del chino Wang Jing fue el cubano Aniceto G. Menocal. En 1889 en Nicaragua arrancaba, y parecía indetenible, la construcción del canal interoceánico

Por Dora Luz Romero

Retroceda 125 años. Ahí, en el pasado, en Greytown, en la esquina sureste de Nicaragua, un sitio rodeado de verdor, está un hombre delgado, serio, de nariz larga y bigote espeso, parado frente al río San Juan. Hombres martillan en un trajín frenético sobre lo que serán las vías del ferrocarril. Unos acarrean material y otros ponen a funcionar las enormes dragas que descansan sobre las aguas del río. Observa y dirige.

Los trabajadores ya finalizaron la construcción de un rompeolas y han instalado líneas telefónicas y telegráficas.

Corre el año 1890 y ese hombre que observa es Aniceto G. Menocal. Es un ingeniero civil, nacido en Cuba, pero pertenece a la Marina estadounidense. En sus manos se ha depositado un sueño de siglos: unir el océano Atlántico con el Pacífico a través de un canal interoceánico. Es el jefe ingeniero de la obra y a quien Nicaragua le entregó la concesión en 1887.

Es pues esta la historia de Menocal y su canal, el que no fue, pero que quedó registrado en la historia de Nicaragua como el único proyecto que ha logrado salir del papel. Él, sus hombres y la ejecución fallida, es lo más cercano que ha estado el país de tener un canal. De ese intento infructuoso aún quedan vestigios, una draga hecha chatarra, que se ha convertido en parte del paisaje de la bahía de San Juan del Norte.

 

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