El cantor de Nicaragua

Reportaje - 11.08.2013
Carlos Mejía Godoy

Con un acordeón al pecho se convirtió en el cantor de la revolución y con sus versos y amor por Nicaragua, en un símbolo de identidad nacional. Somoteño, sencillo, despistado, seductor… Un recorrido por los 70 años de Carlos Mejía Godoy

Por Arlen Cerda y Dora Luz Romero

Carlos Mejía Godoy entró al mundo de la música con su canción Alforja campesina y de ahí no hubo quien lo detuviera. María de los Guardias, Clodomiro el Ñajo, Credo, El Cristo de Palacagüina, Vivirás Monimbó son apenas algunas de las más conocidas. Y aunque a él no le importen los números, su repertorio es probablemente el más fecundo de los cantautores nicaragüenses. Más de 400, cuenta él. Por su parte, Carlos Mántica Abaunza hizo un inventario, “inconcluso e incompleto”, aclaró, donde señala con punto y coma casi 300 canciones de su autoría. Pero Mejía asegura que más que los números a él lo hace feliz cuando alguien se le acerca y le dice: “Gracias Carlitos, por vos amo más a mi país”.

Le puso música a la revolución sandinista y su acordeón fue el arma con la que luchó contra la dictadura somocista. “Yo no sé cuánto debe la revolución a las canciones de Carlos Mejía Godoy, que lograron organizar un sentimiento colectivo del pueblo, extrayendo sus temas y sus acordes de lo más hondo de nuestras raíces y preparando un sentimiento para la lucha”, dijo el escritor Sergio Ramírez en 1992.

Salido de Somoto, siendo un autodidacta del acordeón, logró con su música llevar un pedazo de Nicaragua al mundo.

En junio pasado, Carlos Mejía Godoy cumplió 70 años y su voz no descansa. “Mi hermano Carlos sigue cantando y componiendo con la misma pasión y ética de la primera vez”, dice Luis Enrique Mejía. No para, ni de día ni de noche. Hay madrugadas en las que se levanta para escribir alguna canción que llegó a su cabeza. Y así es él, siempre listo para cantarle a su Nicaragua, Nicaragüita.

 

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