El caudillo verde

Reportaje - 27.06.2010
Emiliano Chamorro fue uno de los primeros opositores a Anastasio Somoza García

Dirigió 17 revoluciones, lo veneraban como santo en los ranchos campesinos, fue presidente, pactista y se casó a los 93 años. Emiliano Chamorro es el gran caudillo conservador cuyo comportamiento hoy parece más vivo que nunca

Arlen Cerda

El retrato amarillento de un uniformado casi calvo y de piel cobriza luce rodeado de velas y flores en los altares pobres de las chozas de paja y de techo de palma de la zona que comunica El Paso de Malacatoya, en Granada, con las comunidades agrícolas de los departamentos de Boaco y Chontales. Son los primeros años del siglo XX. Exactamente el último año del gobierno liberal de José Santos Zelaya (1909).

Al del retrato, los campesinos de esos años –y también sus vástagos porque el venerado vivió hasta los 96 años– lo consideraban un santo. Todos conservaban el retrato de él en sus altares, bajo las imágenes de La Purísima o la Sangre de Cristo y lo enfloraban y le prendían velas para adorarlo. Lo tenían entronizado con su atuendo de casaca bordada, el sombrero de tres picos bajo el brazo y la espada al cinto, erguido y apenas sonriente en su traje de lo que él era: no un santo, sino un general.

Ese general desapareció hace 44 años y con los vaivenes de la política criolla de las últimas cuatro décadas y media pocos se acuerdan de aquél que murió completamente calvo, con el cuerpo menos derecho y más recio que en aquel retrato. Pero hasta su muerte siempre general, nunca en retiro. Para siempre el caudillo, jefe supremo del Partido Conservador.

 

Sección
Reportaje