El clan Mairena

Reportaje - 09.02.2014
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El corazón se acelera, las manos tiemblan, la adrenalina recorre el cuerpo. Javier “Rapidito” Mairena se entregó a su pasión, el motocross. Y arrastró con él a sus quince hijos y nietos

Por Dora Luz Romero

La vida de los Mairena bien podría resumirse en una sola palabra: motocicleta. Se divierten con ellas, haciendo deporte; las utilizan para movilizarse y venden los repuestos, con que se han mantenido durante 28 años. Las motocicletas les han dado sus mayores alegrías, como la de ganar campeonatos nacionales, pero también la tristeza más grande, que uno de ellos haya quedado con una lesión cerebral debido a un accidente.

Los Mairena son una familia grande. Javier “Rapidito” Mairena, de 54 años, tiene 15 hijos, 11 varones y 4 mujeres. El mayor de 34 años y el menor de año y medio, a todos los ha criado él y absolutamente todos han manejado motos. El que diga que no, miente.

Crecieron escuchando el rugido de las motos y esa pasión se ha convertido en una tradición familiar. “Para mí el motocross es lo mejor que mi papá me ha enseñado en la vida”, dice Javier (hijo).

Hubo un momento, asegura don Javier, que había siete integrantes de la familia corriendo en los campeonatos, ahora solamente hay cuatro. Y aunque en la pista les toque competir entre ellos, al final, celebran las victorias y sufren las derrotas juntos, porque aunque los títulos son personales, ellos buscan poner en alto un nombre: Los Mairena.

 

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