El guardián de San Jerónimo

Reportaje - 05.10.2008
Monseñor Estanislao García

Lucha a sangre y fuego contra el pecado, detesta a los homosexuales, se queja de las mujeres que usan faldas cortas y de las que quieren matrimonio “y ni cocinar pueden”. Es el padre Tano, tiene 90 años y es el párroco de las fiestas más largas de Nicaragua

Octavio Enríquez
Fotos de Orlando Valenzuela

Monseñor Estanislao García, de 90 años, tiene la voz de mando de un general frente a una tropa de asustados primerizos.

Cuando dice algo, no hay quien no haga caso. Sobre todo este sobrino suyo, el sumiso de Félix García, quien baja la vista como si hubiese hecho algo indigno, cuando se encuentra largo y no tiene en la mano lo que le pide el tío, incluso lo más baladí, como un álbum de fotografías.

Pasos largos, el gordo de camisa a cuadros le pasa jugo de naranja para rebajar el calor que duerme a cualquiera esta tarde, en que una señora llega a buscar al religioso para que le vaya a visitar un enfermo, una de las tantas tareas que este masatepino hace desde que decidió
ser sacerdote, hace 62 años.

Monseñor Estanislao no es cualquiera. Es el enemigo del diablo más viejo en Nicaragua y uno de los religiosos que, pese a su edad, continúa administrando una parroquia en el país, un caso raro en el mundo.

Un religioso italiano radicado en Nicaragua explica que el código canónico establece que los sacerdotes están obligados a poner la renuncia al cumplir los 75 años y ya verá el Obispo si la acepta o no. “Debe estar muy lúcido, en mi Diócesis en Italia hay sacerdotes de cien oficiando misa, pero no administrando una parroquia, es un caso excepcional”, explica.

La carga parece dura para alguien de su edad, pero él asegura que oficia dos misas al día apoyándose con un andarivel para caminar y que no quiere que lo retiren porque prefiere morir en el altar.

De hecho, en la casa cural se dice que lo han intentado retirar en varias ocasiones y él no ha aceptado.

 

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