El “Hermano” Ahmadinejad

Perfil, Reportaje - 10.03.2013
Mahmoud Ahmadinejad

De origen humilde y ultraconservador, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad es un líder polémico que defiende el programa nuclear de su país, en el que el Gobierno de Nicaragua le respalda, seducido por una millonaria cooperación que aún no se concreta

Por Arlen Cerda

Durante los actos de la toma de posesión presidencial del nicaragüense Daniel Ortega, el 10 de enero de 2007, el vicecanciller iraní para los Asuntos de Europa y América Latina, Said Yalili, anunció que su país firmaría con Nicaragua varios acuerdos para apoyar el desarrollo agrícola, industrial y energético.

Tres días después, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad llegó por primera vez a Nicaragua y al día siguiente, Ortega lo llevó a bordo de su Mercedes Benz por los barrios del sur de la capital, donde le habían organizado un colorido recibimiento.

Simpatizantes del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), amas de casa y hasta niños descalzos dejaron sus casas y quehaceres para reunirse en las calles del barrio Cuba y poder ver y saludar a quien en la víspera se había descrito como una especie de rey mago que, al igual que el venezolano Hugo Chávez, haría préstamos y donaciones millonarias a Nicaragua.

La gente llevaba pancartas con las fotos de Ortega y Ahmadinejad. Les gritaban vivas a su paso y los saludaban sonrientes. Más tarde, sobre una tarima enflorada que luego no faltaría en ningún acto público de Ortega, Ahmadinejad recibió frutas y artesanías nicaragüenses. Hubo canto, música y baile, él cargó y besó niños y Ortega lo condecoró con la Orden Augusto C. Sandino.

“Que el mundo entero sepa que ambos pueblos estarán juntos (…) Este es un día inolvidable en mi vida”, agradeció el presidente iraní, que la noche anterior había calificado a Ortega como “un símbolo de la justicia” y lo llamó su “hermano y amigo”.

Ortega concluyó el acto asegurando que los nicaragüenses llamarían “Mahmud” a Ahmadinejad, como muestra de cariño y gratitud y porque su apellido “era difícil”.

Antes y después, la nueva oposición nicaragüense criticó ampliamente la visita de Ahmadinejad, pero el Gobierno de Ortega continuó su acercamiento con Teherán sumando una cartera de proyectos que hoy ronda los mil millones de dólares, pero de la que se ha concretado poco o nada.

 

 

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